11 may

Imbecilidad culinaria

“Los chefs deberíamos cobrar derechos de autor por cada plato que diseñamos”. Es la última estupidez que ha salido de la boca de uno de estos cocineros de la nueva ola que tanto han proliferado en nuestro país en los últimos tiempos. Me estoy refiriendo, naturalmente, a los conocidos como “chefs mediáticos”, o lo que es lo mismo, los que se pasan más tiempo bajo los focos de un plató de televisión que entre fogones. O los que nos deleitan -nótese la ironía- cada 23 de abril con un nuevo libro de cocina, ya sea alta, rápida o para torpes, porque el caso es estar ahí, entre Javier Cercas y Lorenzo Silva. Sí, los mismos que se erigen en jueces y verdugos de un concepto tan puramente subjetivo como es el gusto y sobre el que nadie -ni siquiera un tío al que otro tío ha colocado en una cosa llamada Guía Michelin- tiene la verdad absoluta.

Leer más

27 sep

Diez cosas en las que pienso cuando pienso en España

  1. En una clase política despreciable y muy venida a menos. Toda, sin excepciones. Desde la derecha mentirosa, rancia y corrupta que camufla su desvergüenza bajo un traje de firma y aplasta voluntades a golpe de recortes, hasta esa izquierda supuestamente tan progre que se ha dejado fagocitar por el inmovilismo.
  2. En la mala malísima memoria a largo plazo de los españoles y su absurda indulgencia votando. O dicho de otra manera, y por poner un ejemplo, en que los más de 7.500 millones de euros de las arcas públicas que han sido saqueados entre unos y otros no hayan conseguido que a los electores les tiemble el pulso a la hora de introducir la papeleta -ésa y no otra- en la urna.
  3. En la intolerable tendencia a la perversión de ciertos episodios nacionales del pasado. Mientras algunos se empecinan en apelar constantemente a la historia reciente de España para justificar la coyuntura actual, otros parecen haberse olvidado convenientemente de que ciertas heridas continúan abiertas y sangrando. De nuevo, la mala memoria.
  4. En un mercado laboral cada vez más hostil y precario, que deniega sistemáticamente segundas oportunidades, y en el que, a pesar del doloroso 23% de paro, la contratación de becarios -sí, has leído bien- ha crecido la friolera de un 350%. Becarios que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no siempre son remunerados, sufren jornadas maratonianas, o cuentan con responsabilidades que exceden con mucho la finalidad formativa de los contratos de prácticas. Un mercado laboral para el que valemos 655, 2 euros, frente a los 1.473 de Alemania, los 1.458 de Francia, o los 1.510 de Reino Unido. Que nos exige experiencia, conocimientos cada vez más multidisciplinares, capacidad para gestionar la presión y el estrés, y, por supuesto, que nos olvidemos de esa cosa tan exótica llamada conciliación. Y, a cambio, ¿qué nos ofrece? Un contrato temporal. O lo que es lo mismo, la posibilidad de dejar de ser una estadística durante unos pocos meses.
  5. En un modelo productivo basado en la sustitución de una burbuja por otra. Primero, la inmobiliaria; luego, la del turismo. De sol y playa, preferentemente. Un modelo para el que la tecnología, la ciencia o la industria no cuentan porque un lobby de engominados considera que construir aeropuertos fantasmas u hoteles en primera línea de mar es mucho más rentable.
  6. En unos medios de comunicación ridículamente controlados por el gobierno -no importa el color político- o ciertos conglomerados de empresas afines al gobierno, cuyas únicas funciones son, por un lado, crear una agenda perfecta para inocular el miedo y el pensamiento único en la masa; y por otro, asegurarse de que la masa siga siendo justamente eso, masa. Y todo ello funcionando a pleno rendimiento gracias a una clase periodística aduladora por convicción, o condescendiente por obligación.
  7. En una sociedad fundamentalmente desprotegida frente a los abusos de los poderes fácticos. Una sociedad que no entiende la letra pequeña, que no la ve, o que, ni siquiera la cuestiona.
  8. En una Administración Pública despótica, sobrecargada, parsimoniosa e ineficaz que recuerda demasiado a la que Larra ya retratase en su célebre Vuelva usted mañana de hace un par de siglos.
  9. En un país hecho de muchos pequeños países a los que no les da la real gana entenderse entre ellos a pesar de compartir la misma lengua y que se la pasan culpándose mutuamente de sus desmanes. Tú me robas más. No, tú.
  10. En un país que vive simultáneamente a dos velocidades. Mientras unos, los acomplejados, corren casi sin aliento para alcanzar el último vagón del carro europeo, otros, los apalancados, sobreviven respirando el cómodo aire de las subvenciones.
17 ago

Noruego para principantes

Según he leído, el número de españoles que emigran se ha incrementado en un 56% desde 2008. En números absolutos, ya son más de dos millones los que han abandonado la madre patria en busca de suerte. Así­ lo indica el Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA), al que por cierto, muchos de los expatriados ni siquiera llegan a apuntarse.

Me voy a tirar a la piscina: Voy a dar por hecho que, en su mayoría, se trata de jóvenes. Así­, a lo loco, sin consultar las estadísticas. Pero es que tampoco hace falta. Lo cierto es que este éxodo masivo que venimos sufriendo desde hace unos años radica en una única causa: la puta crisis y su consecuente falta de oportunidades. ¿Y quiénes han resultado ser las principales víctimas de este período prolongado de vicisitudes económicas? En efecto; los jóvenes. Y eso que el Gobierno -sí, el mismo que ahora está en funciones- se empeñó con gran atino en asociar el espíritu aventurero al perfil del joven emigrante y determinó como razón última del abandono de la patria nada más “inocente y comprensible” que las ganas de conocer mundo propias de la edad. Claro. Emular a Indiana Jones tenía más lógica que buscar un trabajo para poder sobrevivir.

Leer más

14 mar

Las vidas de Hans y Juan

Hans Holmqvist tiene 31 años, vive en Estocolmo y mide 1,95, aunque este dato en realidad es irrelevante. Juan García tiene 36 años, vive en Barcelona y mide 1,73, aunque este dato también es irrelevante.

Como cada mañana, Hans se ha despertado a las 7 en punto, se ha calzado su par de zapatillas Asics y ha salido a correr siete kilómetros. Unos 25 minutos más tarde, ha regresado a casa, se ha dado una ducha caliente y se ha sentado junto a Hanne, su hermosa y rubísima mujer, en la espaciosa cocina blanca de su casa adosada, donde se ha tomado su habitual desayuno a base de café, huevos, avena, queso y fruta importada mientras echaba un vistazo a los titulares del Aftonbladet. Pasadas las 8, Hans se ha despedido de Hanne con un beso en los labios, ha subido a su despacho en el piso de arriba, ha encendido su Mac Book Pro y se ha dirigido a la habitación contigua, donde el pequeño Viggo dormía plácidamente en su cuna. Tras haber comprobado y anotado su temperatura en el registro diario de su app Baby Connect, ha vuelto a su despacho, se ha sentado en su escritorio y se ha conectado a Skype para la primera conference call del día.

Leer más

16 feb

Mamá, he dejado el trabajo

Pero antes de que pongas el grito en el cielo, déjame explicártelo.

Yo era una persona normal, con una vida normal y un trabajo normal. Me despertaba todos los días a la misma hora, desayunaba, me vestía, me peinaba, bostezaba, encendía la radio, apagaba la radio, volvía a bostezar, me arrastraba hasta el metro, me subía en el metro, me dormía en el metro, me pasaba una o dos paradas, volvía hacia atrás, corría para no llegar tarde a la oficina, llegaba tarde a la oficina, mi jefe me echaba la bronca, le decía que no volvería a pasar, me sentaba frente al ordenador, mataba el tiempo ocho horas, me arrastraba hasta el metro, me subía en el metro, me dormía en el metro, me pasaba una o dos paradas, volvía hacia atrás, llegaba a casa, me desvestía, me metía bajo la ducha, cenaba, bostezaba y me iba a dormir. No recuerdo si además soñaba, pero diría que no.

Y así, todos los puñeteros días de mi vida.

Hasta hoy.

Leer más

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR