03 mar

Operación Borgen

Esta conversación entre Pedro Sánchez y Albert Rivera podría haber sido extraída de forma ilegítima de los pasillos del Congreso. Aunque también podría habérmela inventado… 

-Tenemos que hablar.

-¿Ahora? Pero si está a punto de empezar la segunda ronda de votaciones, Pedro…

-Ahora Albert. Es importante.

-Vale, pues tú dirás.

-¿A qué mierda estás jugando, Albert?

-No sé de qué me hablas.

-Se suponía que me ibas a apoyar.

-Joder, ¿y qué es lo que he estado haciendo hasta ahora, Pedro?

-Jugar tus cartas, Albert. Eso es lo que has estado haciendo.

-¡Oh, por el amor de Dios, Pedro! Me he bajado los pantalones para firmar un pacto que recoge el 80% de tu programa. Si eso es “jugar mis cartas”, que venga el ángel Marcelo y lo vea.

-Querrás decir el 80% de “tu” programa. Que aquí si a alguien le han salido almorranas, es a mí.

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25 feb

El día que el PSOE colgó la chaqueta de pana

Por si a alguien le quedaba alguna duda de que la política en nuestro país no es más que un gran cambalache, he aquí la prueba irrefutable que lo confirma: El PSOE, un partido que en su acrónimo lleva las palabras Socialista y Obrero, se sienta a pactar con Ciudadanos, un partido fundamentalmente de derechas. A partir de aquí, se le pueden añadir más adjetivos a gusto del consumidor: neoliberal, neoconservador, o el Podemos que tanto agrada a los señores del IBEX 35. Ahí lo dejo.

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04 feb

Rajoy va a una entrevista de trabajo para Christian Grey

-El señor Grey lo recibirá ahora.

La imponente rubiaca extendió la mano y abrió la puerta del despacho con un gesto grácil.

-Pues muchas gracias, ¿eh? -dijo Mariano con nerviosismo, sin poder evitar mirarle el escote. Hay que ver como están las niñas de hoy en día, pensó, si es que les crecen antes las tetas que los dientes .¿Pero qué les darán de comer para que se pongan tan lozanas? ¿Chuches? ¡Qué barbaridad, menudos pechotes!

Contuvo las ganas de santiguarse y se prometió a sí mismo que le rezaría tres padresnuestros a Santiago Apóstol en cuanto saliera de allí. Tan ensimismado estaba en sus propios pensamientos, que al cruzar el umbral de la puerta tropezó y se dio de morros contra el suelo.

-Mecagüen… -masculló.

-¡Señor Sánchez! ¿Se encuentra usted bien? -dijo una voz. Cuando alzó la cabeza se topó con la intensa mirada de ojos grises de su joven y guapo entrevistador. Cojones con el Grey, pues tampoco está nada mal el mozo, observó recolocándose las gafas. Pero en su fuero interno, don José María, su Pepito Grillo particular, le advirtió en seguida.

Mariano, Mariano, que así no vamos bien. Anda, súmale a la penitencia un avemaría por moñardón. Leer más

01 feb

Sherlock Holmes y el inquietante caso de los pactos de gobierno

-¿Ha leído la prensa últimamente, Watson? -preguntó Sherlock tras exhalar el humo de su pipa.

-En efecto, Holmes. -respondió Watson dejándose caer sobre el mullido sillón Chesterfield de piel.

-Y dígame, ¿qué opinión le merecen los acontecimientos acaecidos recientemente?

-¿A qué acontecimientos se refiere exactamente, Holmes? ¿A la última gran trama de corrupción pepera destapada, al confinamiento de Podemos al gallinero del Congreso, o a la acertada decisión de mantener a la Infanta en el banquillo de los acusados?

-No sea ridículo, Watson. -contestó Sherlock con un ademán -Ninguna de las cuestiones mencionadas me interesa lo más mínimo. Todas son demasiado obvias para mi acelerado cerebro. ¿Té? -preguntó señalando la tetera con un gesto de la mano.

-Por favor -afirmó Watson. -Pero entonces, ¿cuál es el caso que le inquieta, Holmes?

-¡Oh, querido Watson! -dijo Holmes con el rostro iluminado por una gran sonrisa sarcástica. -Me conmueve lo ingenuo que llega usted a ser a veces. ¿Qué otro caso si no el de los pactos de gobierno podría haber llamado mi atención hasta el punto de no dejarme dormir por las noches?

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15 ene

De corbatas y rastas

Uno que se dedique a leer sólo los titulares, podría pensar al echar mano de la prensa que algo muy gordo ha tenido que haber pasado en el Congreso para que políticos y tertulianos echen humo a partes iguales. Un golpe de estado, como mínimo. Pero si, movido por la curiosidad, se hubiera acabado metiendo de lleno en la lectura de crónicas y columnas, no me quiero ni imaginar la decepción tan grande que se iba a llevar al enterarse de los motivos de tamaña indignación. Ah, ¿que la cosa iba de rastas?, se podría haber preguntado ojiplático.

Como un tiro le ha sentado al ala dura de la política, y por extensión a sus adláteres de la pluma y el micrófono, que no se respeten las formas. O más bien, lo que ellos, representantes excelsos del maniqueísmo patrio, ese del “vestirse, peinarse, comportarse como Dios manda o ser un subversivo de baja estofa”, entienden por formas. ¿Qué entiende Celia Villalobos por formas cuando insinúa que un diputado tiene piojos por llevar rastas? Quizás a ella, que está tan acostumbrada a otro tipo de parásitos, lo que menos le preocupa en realidad sea la forma y mucho el fondo.

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