02 feb

Samanta Villar y la nueva moda de las “malas madres”

Nunca me ha gustado su estilo de contar las cosas. Para mí, lo que hace Samanta Villar se resume básicamente en un concepto que me he sacado de la manga para la ocasión: antiperiodismo irresponsable. Y aunque me encantaría detenerme a destripar todos los insustanciales 21 días con los que ha banalizado aún más la parrilla televisiva en los últimos años -no se me quita de la cabeza ese programa en el que jugó a ser anoréxica para demostrar no sé qué, la muy inconsciente-, me voy a centrar en sus recientes y controvertidas declaraciones acerca de la maternidad.

Os pondré en antecedentes. Resulta que a Samanta Villar, cuyo leit motiv es aquello de que “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, se le ocurrió relatar en primera persona los nueve meses de su embarazo gemelar, parto incluido. Un embarazo que, como ella misma reconoce, tuvo lugar finalmente gracias a la donación de óvulos, luego de 4 años intentándolo sin éxito. Hasta aquí, todo más o menos correcto. Lo que ocurre es que la susodicha aprovechó la experiencia para escribir un libro -y me aventuro a imaginar el suculento anticipo que habrá recibido por él- con el que pretende, según dice, desmontar el mito de la maternidad idílica. Y claro, algunas de sus afirmaciones no están exentas de polémica, precisamente. “Un bebé destruye tu vida”, “Tuve hijos porque me dijeron que era todo maravilloso”, o “Tomé una decisión engañada” son una muestra de los titulares que acompañan a la promoción de su Madre hay más que una

Y yo me pregunto: ¿Pero en qué mundo vivías tú antes de parir, alma de cántaro?

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23 dic

El día que supe que iba a ser madre

Hace unos meses, ni siquiera quería oír hablar del tema. Cada vez que alguien me preguntaba acerca de mis planes de ser madre, me ponía tensa. Todavía soy muy joven o hay muchos países a los que aún tengo que viajar solían ser mis respuestas comodín. Eso, en el mejor de los casos. En el peor, sacaba las garras y soltaba un bufido que dejaba al interlocutor del color de la nieve. Pero es normal; supongo que me sentía presionada y, sobre todo, aterrada por la responsabilidad que implica traer un hijo al mundo.

Aunque entonces, yo no lo sabía.

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13 ene

Un bebé en el Congreso

Las redes están que arden desde esta mañana porque  Carolina Bescansa se ha presentado a la sesión de constitución de las cortes con su bebé recién nacido en los brazos. A mí, que las redes digan lo que les venga en gana, que por algo las opiniones son libres y el ciberespacio ilimitado. Lo que me molestan son los grupúsculos de conservadurismo, ya sea en el fondo como en las formas, que ven una teta y se escandalizan -supongo que a ellos o ellas los debieron alimentar con gachas en su más tierna infancia y de ahí el rencor-, y que ya se han apresurado a poner el grito en el cielo, micrófono mediante, escudándose en la excusa del “hay que dar ejemplo”. ¿Qué clase de ejemplo le estamos dando a las mujeres que no tienen la oportunidad de llevarse a sus hijos al trabajo?, le he escuchado decir a una señora con bastante experiencia en esto de la política.

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