11 mar

Lecciones básicas de periodismo

A ver, chavalería. El periodismo no funciona así. Uno no se despierta de repente un día con un sobre anónimo bajo su puerta lleno de fotos comprometidas y una notita hecha de patchwork que diga “¿A que no hay güebos de publicarlo?”. Eso queda cojonudo en las pelis americanas candidatas a no sé cuántos Oscars, pero la realidad es que la mayoría de las noticias que copan las portadas de nuestros periódicos tardan en gestarse lo mismo que un codillo al horno.

Pero imaginémonos por un momento que sí. Pongamos, por decir algo, que a un periodista x, algún Garganta Profunda x le soplara algo así como, no sé, me lo invento, que los reyes son amiguitos de uno de los mayores beneficiarios de las tarjetas Black. Por poner un ejemplo.

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