20 ene

Enero visto por un fofisano

Soy un tío corriente, con un nombre corriente -pongamos que Juan, Pepe o Antonio-, con una edad corriente -entre los 30 y los 45-, y una barriga corriente. O al menos eso creía yo, hasta que esta mañana he tenido dificultades para verme la chorra al mear.  De hoy no pasa que te apuntes al gimnasio o no te vas a acercar a una hembra ni pagando, me he dicho contemplándome el buche consternado. Así que he desempolvado las zapatillas de deporte, le he puesto pilas al pulsómetro y me he descargado una de esas milagrosas aplicaciones cuenta calorías, con la firme determinación, esta vez sí, de ponerme como Cristiano Ronaldo.

Dar el paso no ha sido tarea fácil. Yo, que soy más bien de llevar una vida relajada, he tenido que hacer un esfuerzo sobrehumano para no hacer caso a esas vocecitas capciosas que me susurraban “Tú lo que en realidad necesitas es ir a tomarte unas cañas a Los 100 Montaditos” al salir del trabajo. Sí, vale, lo reconozco, casi me dejo engatusar. Pero qué queréis que os diga, yo no tengo la fuerza de voluntad de Son Goku.

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