03 mar

Operación Borgen

Esta conversación entre Pedro Sánchez y Albert Rivera podría haber sido extraída de forma ilegítima de los pasillos del Congreso. Aunque también podría habérmela inventado… 

-Tenemos que hablar.

-¿Ahora? Pero si está a punto de empezar la segunda ronda de votaciones, Pedro…

-Ahora Albert. Es importante.

-Vale, pues tú dirás.

-¿A qué mierda estás jugando, Albert?

-No sé de qué me hablas.

-Se suponía que me ibas a apoyar.

-Joder, ¿y qué es lo que he estado haciendo hasta ahora, Pedro?

-Jugar tus cartas, Albert. Eso es lo que has estado haciendo.

-¡Oh, por el amor de Dios, Pedro! Me he bajado los pantalones para firmar un pacto que recoge el 80% de tu programa. Si eso es “jugar mis cartas”, que venga el ángel Marcelo y lo vea.

-Querrás decir el 80% de “tu” programa. Que aquí si a alguien le han salido almorranas, es a mí.

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15 ene

De corbatas y rastas

Uno que se dedique a leer sólo los titulares, podría pensar al echar mano de la prensa que algo muy gordo ha tenido que haber pasado en el Congreso para que políticos y tertulianos echen humo a partes iguales. Un golpe de estado, como mínimo. Pero si, movido por la curiosidad, se hubiera acabado metiendo de lleno en la lectura de crónicas y columnas, no me quiero ni imaginar la decepción tan grande que se iba a llevar al enterarse de los motivos de tamaña indignación. Ah, ¿que la cosa iba de rastas?, se podría haber preguntado ojiplático.

Como un tiro le ha sentado al ala dura de la política, y por extensión a sus adláteres de la pluma y el micrófono, que no se respeten las formas. O más bien, lo que ellos, representantes excelsos del maniqueísmo patrio, ese del “vestirse, peinarse, comportarse como Dios manda o ser un subversivo de baja estofa”, entienden por formas. ¿Qué entiende Celia Villalobos por formas cuando insinúa que un diputado tiene piojos por llevar rastas? Quizás a ella, que está tan acostumbrada a otro tipo de parásitos, lo que menos le preocupa en realidad sea la forma y mucho el fondo.

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13 ene

Un bebé en el Congreso

Las redes están que arden desde esta mañana porque  Carolina Bescansa se ha presentado a la sesión de constitución de las cortes con su bebé recién nacido en los brazos. A mí, que las redes digan lo que les venga en gana, que por algo las opiniones son libres y el ciberespacio ilimitado. Lo que me molestan son los grupúsculos de conservadurismo, ya sea en el fondo como en las formas, que ven una teta y se escandalizan -supongo que a ellos o ellas los debieron alimentar con gachas en su más tierna infancia y de ahí el rencor-, y que ya se han apresurado a poner el grito en el cielo, micrófono mediante, escudándose en la excusa del “hay que dar ejemplo”. ¿Qué clase de ejemplo le estamos dando a las mujeres que no tienen la oportunidad de llevarse a sus hijos al trabajo?, le he escuchado decir a una señora con bastante experiencia en esto de la política.

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