04 sep

Periodismo vertedero

Un periodista tiene -o tendría- la obligación moral de observar la realidad e interpretarla sin sesgos de ninguna clase. No digo de forma objetiva, porque eso es imposible. Pero la información hay -o habría- que pasarla por el tamiz para limpiarla de toda influencia ideológica antes de contarla. En este sentido, un periodista constituye un actor social de una responsabilidad mayúscula, porque en su trabajo subyace -o debería subyacer- una importante labor pedagógica. Un periodista construye los mensajes colectivos y por eso, debe -o debería- estar siempre por encima del imaginario común. Por encima de la mediocridad y la ignorancia. Pero la realidad es otra, por desgracia. Y es muy irresponsable ensuciar la profesión con rumores, mitomanías, juicios de valor infundados y soflamas populistas que buscan descaradamente incendiar los ánimos e inocular el virus del miedo. No entiendo por qué cada vez que nos golpea una tragedia sale a relucir el auténtico vertedero en el que se ha convertido el periodismo.

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