27 ene

La triste vida de una yonki del Like

Me llamo Carmen, y soy una yonki del Like.

¡Bienvenidaaaaa Caaaaaaarmeeeeen!

Llevo exactamente 1 minuto y 36 segundos limpia, sin consultar las notificaciones de Facebook.

¡Bravo Carmen, así se hace!

No, no, no cantéis victoria todavía. Os tengo que confesar que ahora mismo me están picando horrores los dedos de las ganas que tengo de echarle mano al móvil y darle a la dichosa bolita esa del mundo -sí, yo también pienso como vosotros; a esa mierda de bolita la carga el diablo-,  así que si en algún momento veis que se me van las manos al bolsillo, por lo que más queráis, impedídmelo.

¡Ánimo compañera, querer es poder!

El problema es que yo no sé si quiero. No me miréis así, jolines. ¿No decís siempre que el primer paso para la curación es la aceptación? Pues eso, estoy aceptando honestamente y sin reservas que no estoy preparada para pasar desapercibida. Sí, habéis oído bien. Mi loquero dice que tiene que ver con no sé qué mandanga de la necesidad del reconocimiento personal, pero yo creo que en realidad es mucho más simple que su tostón de teoría cognitivo-conductual, que encima es cara de cojones (50 pavos tengo que apoquinar cada semana por estirarme en un diván a despotricar del señor Zuckerberg y su legado 2.0, cómo se te queda el cuerpo maripili). En realidad, a mí lo que me pone es que le den a ‘Me gusta’ a cualquier cosa que postee en Facebook nomatterwhat. Os juro que me da un subidón de adrenalina cada vez que alguien reacciona alguna de mis publicaciones, que no puedo evitar correr como una tontaca a mirarme en el espejo y decirme “Eres buena, muñeca. Y lo sabes”.  ¿Qué, os divierte, verdad? Pues a mi último novio ni pizca de gracia le hacía que en mitad de un polvo me pusiera a comprobar el Facebook cada vez que me vibraba el móvil. “Joder tía, es que me estás poniendo los cuernos con tu Smartphone”, me dijo el día que se largó. Normal. Y claro, luego va y me desagrega (el muy cretino), y ese Like que me aseguraba en cada una de mis publicaciones sólo por el hecho de que fuera mi novio (porque estoy convencida de que la mitad de las cosas, ni siquiera le gustaban) se ha ido a tomar por el ojete. ¡Con lo que cuesta granjearse un seguidor!

¡Pues él se lo pierde!

No, qué va. La que me lo pierdo soy yo. No por el tío en cuestión, porque tampoco era nada del otro allí, sino porque así no se puede vivir hombre, con esta ansiedad social y este miedo a que no te comente ni el tato, que anda que no jode… Porque vamos a ver, que sí, que yo ya entiendo que hay mucha información circulando por las redes, que todos tenemos poco tiempo y vamos de puto culo, que entre el curro, la casa, el gimnasio y los grupos de Whatsapp no nos queda tiempo ni para cagar. Pero hombreeeeeee… un poquito de por favoooooor… Dame un Like, no me seas rataaaaa… Que no te cuesta nadaaaaaa…. Mira que si no lo haces, empezaré a pensar que en vez de amigo, no eres más que un sucedáneo.

¡El chantaje no te llevará a ninguna parte!

No, si lleváis razón, pero, por Tutatis, no me juzguéis; es el mono el que habla por mí, os juro que yo antes no era así. Yo antes era una chavala normal, sociable, amigable, que veía Telecinco y se depilaba las piernas con asiduidad. Pero ahora, maldita la gracia con el puñetero Facebook…  Que ya ni como, ni duermo por las noches, ni salgo a la calle, ni me lavo, ni me peino, ni me pongo crema hidratante -y así tengo la piel, más acartonada que un lagarto-. ¡Qué vida más triste!  Si no hago otra cosa que no sea refrescar mi perfil a todas horas, qué digo horas, minutos; qué digo minutos, segundos, o no, ¡nanosegundos! ¡Si es que esto ni es vida ni es ná!

¡No llores mujer, salir es fácil si dejas que te ayudemos!

¿Y cómo no voy a llorar? ¡Si la última vez que miré el Facebook, camino va a hacer ya de los 3 minutos, no tenía ni un sólo Me gusta! ¿De verdad me queréis ayudar? Pues dejad ya de darme la brasa y poneos a inyectarme muchos Likes en vena.

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13 comentarios de “La triste vida de una yonki del Like

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Las enfermedades de la era de la información. Cuánto tardarán las grandes compañías farmacéuticas en lanzar un fármaco para tratar la facebook-dependencia?

  3. El detalle es que esto si existe, hay muchos que rogamos por un par de Clicks, o en algunos casos, por unos cuantos Likes. Esto no es irrelevante, de serlo no habría tanto contenido aveces redundante en redes sociales, incluso escritores en Blogs y Vlogs redundando de la misma manera en que lo acabo de hacer XD.

  4. Hola Helena, gracias por tu comentario. Este artículo era una sátira sobre la “adicción” que padecemos a las redes sociales, pero en cualquier caso, a mí personalmente me parece fantástico que cada uno tire de los métodos que mejor le vengan para auto promocionarse, claro que sí. Así que, si me dices dónde, ¡yo te doy mi Like!

  5. Jajaja eres una crack! Te has pegado un monólogo escrito en toda regla, con algo que está a la orden del día. Voy ahora mismo en el bus y he de decir que me he tenido que aguantar la risa XD.Estabas escribiendo un libro? Me gusta como escribes . Avísanos cuando lo vayas a publicar. Un abrazote

    • Hola Irene! Me alegro de que te haya hecho reír. Nos proponemos complacer, que diría el tontaina ese de Christian Grey ;P
      En efecto, estoy escribiendo una novela, aunque es otro registro diferente al del blog. Es más “seriote”. Te aviso. Muchas gracias!!

  6. Jajaja, ¡vaya tela Doña Carmen!, espero con el próximo no lleves el móvil encima, o simplemente ye hayas quedado sin batería. Me he reído lo que no está escrito con esta tragedia tan cómicamente bien dispuesta y expuesta.



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