11 may

Imbecilidad culinaria

“Los chefs deberíamos cobrar derechos de autor por cada plato que diseñamos”. Es la última estupidez que ha salido de la boca de uno de estos cocineros de la nueva ola que tanto han proliferado en nuestro país en los últimos tiempos. Me estoy refiriendo, naturalmente, a los conocidos como “chefs mediáticos”, o lo que es lo mismo, los que se pasan más tiempo bajo los focos de un plató de televisión que entre fogones. O los que nos deleitan -nótese la ironía- cada 23 de abril con un nuevo libro de cocina, ya sea alta, rápida o para torpes, porque el caso es estar ahí, entre Javier Cercas y Lorenzo Silva. Sí, los mismos que se erigen en jueces y verdugos de un concepto tan puramente subjetivo como es el gusto y sobre el que nadie -ni siquiera un tío al que otro tío ha colocado en una cosa llamada Guía Michelin- tiene la verdad absoluta.

Llevo tiempo diciéndolo: España es un país que va de burbuja en burbuja. Primero, la inmobiliaria. Luego, la turística. Ahora, nos invade la culinaria (¿cuál será la próxima? ¿La de los Youtubers?). Y esta última es, cuando menos, preocupante. Y no lo digo porque hayamos llegado a un extremo en el que pareciera que el sueño de la gran mayoría de compatriotas es llegar a ser el amo y señor de las algas y el nitrógeno, a juzgar por la cantidad de talents-realities de cocina que inundan la parrilla televisiva. Eso, más bien, me la trae al pairo, porque al final pasará, como acaban pasando todas las modas, le pese a quien le pese. Lo preocupante es lo que subyace bajo la estela de arrogancia y superioridad que envuelve a muchos de estos personajillos que se hacen llamar a sí mismos artistas, cuando deberían llamarse empresarios. Por no decir negreros.

La semana pasada, Jordi Cruz -para los que no estéis familiarizados con el nombre, un pesado de estos de la comida minimalista, que lo mismo te hace una deconstrucción a la inversa de huevo de codorniz, que te sale en la portada de Men’s Health enseñando pectorales, o te anuncia el Pharmaton Complex que tanta falta le hace a él para soportar esas durísimas jornadas de trabajo- prendió la mecha cuando afirmó que, si no fuera por los becarios que tiene en plantilla, su restaurante no podría tirar para adelante. Becarios a los que no se molesta en pagar porque, total, para qué, si en realidad son unos privilegiados. Porque claro, cualquier aprendiz de cocinero que se precie sueña con pasarse 18 horas al día soportando la imbecilidad culinaria de un egocéntrico que se cree que ha inventado la penicilina sin cobrar un duro sólo por poder llevar en su currículum, cual insignia militar, que ha sido stagier en un restaurante de 200 euros el menú. Personalmente, me indigna, pero no me sorprende. ¿Acaso no es este el modelo productivo por el que se empeñan en apostar los empresarios y políticos de nuestro país? Trabajo precario, ni más ni menos. Y la hostelería no deja de ser un espejo en el que nos hemos de ver forzosamente reflejados el resto de sectores: Medios de comunicación, editoriales, telecomunicaciones… Por desgracia, en España lo de trabajar sin cobrar se lleva mucho, tengas la edad que tengas y te dediques a lo que te dediques. Por algo somos el país de la zona euro donde más han crecido los contratos de formación en plena crisis. Ojo, que el dato es muy grave.

Lo jodido, lo verdaderamente jodido, es que ese discurso tan de la CEOE (¿Os acordáis de aquello de Trabajar más, para ganar menos?) con el que parecen sentirse muy cómodos no sólo ciertos cocineros, sino toda la patronal en bloque, ha acabado moldeando la forma de entender y aceptar el mercado laboral de nuestra sociedad. ¿Cuántas veces hemos tenido que oír eso de “Mejor un trabajo de mierda que nada”? A montones. ¿Y cuántas salimos a la calle a reivindicar que no queremos ser sólo un país de camareros que se contratan en Semana Santa para los chiringuitos de playa de Benidorm? A mí no se me ocurren muchas. ¿Y a vosotros?

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16 comentarios de “Imbecilidad culinaria

  1. En el país de los “EMPRESAURIOS”, cómo no iba a triunfar lo de “trabajar MÁS cobrando MENOS”, ese concepto que se universaliza a la fuerza impuesto…!!
    Acaso estos “artistas” de la cocina iban a ser menos…?
    Supongo que a estos negreros culinarios, engreídos, con un ego que se lo pisan, la movida que el susodicho ha desatado ayudará, supongo, a colocarlos en sus justas dimensiones.
    Resulta muy fuerte que en el país que triunfan tantos con la guía Michelin, haya ingentes colas para los comedores sociales, cuando no el de gente buscando comida en los contenedores.
    Buen artículo, Carmen.

  2. Por el tema elegido, no me apasiona tu relato ni me interesa el contenido del mismo, especialmente porque tiene que ver con personajes televisivos y, ya se sabe, todo lo que tiene que ver con ese medio es basura, PUTA BASURA, PUTA MENTIRA con el único ánimo de conseguir “Share”. En resumen, el contenido de este artículo, me la pela un montón, pero me preocupa que escribas sobre un tema tan light.

    • A mí, en cambio, lo que me preocupa terriblemente es tu escasa comprensión lectora. Por lo visto, aún no te has enterado de que el tema del artículo no es la tele, sino la precariedad laboral. Un tema muy light, ¿verdad?

      De nada.

  3. Con independencia de lo expresado, pareceres con los que estoy de acuerdo prácticamente en su totalidad, no quiero irme sin decir que me gusta mucho cómo escribes.
    Un abrazo y saludos, Carmen.

  4. Ya no es solo la precariedad, sino que se tira muchísima comida en los restaurantes. Lo de aparecer tanto en los medios los chefs es un poco que suena a chiste, como si nunca hubieramos visto programas de cocina, por poner un ejemplo , en los ’90. A mi a veces el morro de Jordi Cruz, me hace recordar que hace unos años y no mucho, el cocinar era cosa de mujeres y que ahora, parece que sea solo cosa de hombres. A ver, no me mal interpretes , también se ha tenido la creencia de que los hombres no debían de hacer nada en casa y mira tú por dónde. Pero me molesta que hagan una fiesta por ser hombres y que si es una mujer es como que es algo que pasa desapercibido. ¿Tú que crees? y volviendo a la precariedad, va a costar muchísimo volver a tener , como mínimo, un salario digno , pero muchísimo. Me gusta tu blog, por que tocas temas de actualidad que , aunque no sea lo mismo que en los telediarios entienden por actualidad son temas que interesan a todos. Un saludo Carmen !!

    • Muchas gracias, Keren!
      Yo creo que la cocina, como cualquier profesión no tiene o no tendría por qué tener género, aunque parezca que para triunfar profesionalmente o se es hombre o se come una los mocos, pero bueno. En cuanto a la precariedad, pues ya ves lo que hay: Cocineros famosetes que se aprovechan de su estatus para comportarse como empresarios de lo más vil. En fin, una pena.

  5. Hemos pasado de quejarnos por tener un sueldo de mileurista o debatir si tenemos o no que cobrar por trabajar… Todo lo que hemos perdido estos años de crisis nos costará mucho recuperar. Eso sí llegamos a recuperar.

  6. No cambies, esa es tu esencia. Y lo de este país, he llegado a la conclusión de que no tiene arreglo. Ya que lo consentimos y resignamos a todo.

  7. Muy buen post con buena parte de razón. Totalmente de acuerdo con el engreimiento de estos “súper chefs”. Un muy buen amigo mío tenía bastante relación con uno de estos chefs mediáticos antes de hacerse famoso, y me cuenta que ahora casi ni le saluda por la calle…
    En cuanto al señor Jordi Cruz, es difícil ser objetivo… le cogí mucha manía tras el único Master Chef que he visto, así que posiblemente eso me haga no ser objetivo. ¿Puede que a tí te pase lo mismo? En cualquier caso, a este señor lo que le han perdido son las formas y la chulería. Yo, personalmente, comprendo perfectamente el fondo del asunto: hacer un máster práctico en un restaurante de 3 estrellas michelín costaría muchísimo dinero, que probablemente una gran mayoría de los becarios (¿”stagiers”? al menos he aprendido una nueva palabra gracias a toda esta polémica) no se puedan permitir. En este sentido, la oportunidad de ofrecerles esa experiencia práctica a cambio de su trabajo, me parece no sólo razonable, sino necesaria. El momento en el que la cagas es cuando dices que sin esos becarios, tu negocio no saldría rentable. Y si luego ya van saliendo cosas como lo de las 16 horas laborables, los pisos patera y tal y tal… Pues que tampoco se extrañen de que la gente se les eche encima.

    Hay que tener mucho cuidado con estas cosas, de todas maneras. A ver si ahora estos tipos van a decidir que prefieren convertir esos contratos laborales no remunerados en un “Máster” y empiezan a cobrar a los “becarios” por “estudiar” en sus restaurantes. No se, pongamos a 20.000 por año, que para algo son un 3 estrellas. Seguro que habría quien lo pagaría.

    Pero lo dicho, muy buen post para debatir un tema de actualidad.

    • Muchas gracias por tu comentario, Yentelman.
      La verdad es que yo a Jordi Cruz no le tengo manía en particular porque entiendo que lo que hace en la tele es un papel. Donde sí me gustaría verlo es en su restaurante… De todas formas, una cosa es hacer un máster y otra muy diferente trabajar, aunque sea en calidad de becario. Lo que no puede ser es que, con la excusa de que la empresa que recibe a los aprendices es “top”, les digamos a los jóvenes que trabajen gratis. Y a ver en qué condiciones…



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