18 mar

Con dos cojones

N punto E punto es una alumna de la academia privada CTO Medicina de Barcelona. Como cada jueves, N punto E punto ha asistido a su clase de Dermatología con el profesor A punto B punto D punto, residente de dicha especialidad en el Hospital Clínico, se ha sentado en un pupitre en segunda fila y ha abierto su libreta de apuntes.

-Hoy vamos a comparar dos tipos de glándulas, y para ello, os he preparado un interesantísimo ejercicio mnemotécnico -ha dicho el profesor. Qué bien, esto promete, ha pensado N punto E punto, acusando el hartazgo de los interminables e insípidos Power Points tan habituales en su carrera. Sin embargo, algo en la presentación la ha molestado profundamente, y se ha visto en la obligación ciudadana de compartirlo a tiempo real en todas sus redes sociales.

“En la clase de hoy de DERMA, en vez de sobre Medicina se está instruyendo sobre MACHISMO”, rezaba el perfil de Facebook de N punto E punto. Su indignado comentario iba acompañado de un documento gráfico de incalculable valor: las fotos robadas de un par de diapositivas en la que se clasificaba a las mujeres en una discoteca entre guarras y rancias, siendo las primeras las que “te vas a llevar seguro al acabar la noche”, y las segundas, “las que pasan de los tíos porque sólo han venido a bailar, aunque para eso, se podrían haber quedado en su casa bailando en pijama”. Una genialidad. Lo ultimísimo en técnicas mnemotécnicas, vamos. Por si la erudición de los textos no fuera suficiente para sostener su rocambolesca tesis, este lumbreras de profesor reforzó la explicación con imágenes de mujeres de escasa vestimenta y pose más bien artístico, por decirlo finamente. Ahí, con dos cojones.

Y hasta aquí el relato cronológico de los hechos. Abróchense los cinturones, que ahora viene la interpretación.

Yo no he ido a esa clase, pero me he sentido ofendida como mujer igual que N punto E punto. En primer lugar, por lo más básico, porque a mí, que soy mujer, no me sale de mi real coño que ningún sectario del cromosoma XY -o sectaria, que haberlas, haylas-  me juzgue o me etiquete en función de lo abierto que esté esa noche mi espectro de follabilidad. Me parece que lo mucho o poco que me guste follar en los lavabos de un garito no es una cuestión inherente a mi género. Punto. Y a ver si hacemos el favor de superar esos maniqueísmos, que están más pasados ya que Los Pecos. Dicho lo cual, no voy a entrar en si este tío es un machista o no, porque está claro que con clasificaciones de ese calado tan inmoral, reduccionista y cateto, no sólo es machista, sino encima un incompetente. Ojo, que yo no digo que el pájaro no sea un hacha descartando melanomas y recetando corticoides para la piel atópica, que seguro que sí. Pero enseñar, lo que se dice enseñar, me vais a perdonar, pero no tiene ni pajolera idea. ¿Ejercicio mnemotécnico? ¡Ole tus cojones toreros! No me había reído tanto desde aquello de “Las peras con las peras y las manzanas con las manzanas”. ¿Y cómo no se te ha ocurrido un Memory Educa, hijo mío? Porque supongo que de clasificar a los tíos en función del tiempo que tardan en eyacular ni hablamos, ¿no? Hombre, igual mucho fundamento científico no tiene, pero seguro que tu fantástico ejercicio memotécnico -perdón, quise decir mnemotécnico- nos ayuda a recordar para el examen. Mira, profesor A punto B punto D punto, me vas a permitir que sea clara y meridiana, así porque yo lo valgo: Si estás frustrado con el género opuesto vaya-usted- a-saber-porqué, guárdate tus traumas y no seas tan indecente de transmitirlos en una clase de medicina, sobre todo si es para contribuir a la normalización de algo tan tóxico para la sociedad como es el sexismo. Eso, en un país serio, con un sistema de educación serio, y profesionales serios, sería motivo de cese inmediato. Expediente disciplinario y a la puta calle. Pero claro, como en Charangalandia cualquier cosa que tenga que ver con la discriminación de género nos la trae al pairo o nos provoca hilaridad -o ambas cosas a la vez-, es obvio que volverás a clase el jueves que viene. Pazguato, más que pazguato.

Ahora que, lo que más me indigna de este asunto son los comentarios que los propios compañeros -y compañeras, que haberlas, haylas- de N punto E punto han dejado en su publicación de Facebook, que son de traca valenciana, vamos. “No creo que sea para tanto. Cuando llevas 8 meses estudiando sin parar el MIR, agradeces estas pequeñas tonterías”; “Los tiempos han cambiado, antes la mujer estaba más oprimida pero hoy en día hay mucha libertad y correa suelta, no hay que ponerse así por una broma inocente”; “Esto es difamación… Este profesor es una magnífica persona que no ha querido ofender a nadie”; “Te has cargado en cinco líneas en el Facebook el buen nombre de una academia con cinco sedes en el mundo y de una persona y toda su carrera profesional”. Pues hombre, no. Ni el comentario es inocente, ni una tontería graciosa, ni la abuela fuma, ni la culpa es de Podemos. Y por supuesto es irrelevante si el médico es un tío muy enrollao o un borde de aquí te espero. Aquí de lo que estamos hablando es de una actitud descaradamente sexista y machista y, en consecuencia, reprobable. Todos juntos a la vez: Actitud sexista, machista y reprobable. (Y por cierto, si a alguien le hace falta correa y de paso bozal es al tarugo ese que habla de opresión y libertad. Ola ke ase? Te has enterado de que la esclavitud ya no existe o ke ase?). Así que si alguien se ha cargado su reputación y de paso la del centro para el que trabaja ha sido el profesor. Él solito. La alumna lo único que ha hecho es denunciar una situación anormal en un ámbito tan sensible como es el docente. Porque que un profesor clasifique a las mujeres entre guarras y rancias es anormal. Que lo haga para ilustrar una lección de Dermatología, doblemente anormal. Pero que a algunos de sus alumnos les parezca normal ya es más bien paranormal. Así que chapeau por N punto E punto. Ojalá sus compañeros tuvieran la mitad de cojones que ovarios tiene ella.

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9 comentarios de “Con dos cojones

  1. Denota mucho enfado y mucha crispación… pero el tema no es para menos.
    Lo más sorprendente es que, cómo ha día de hoy, la sociedad sigue enfrentándose a problemas de este tipo.

    Qué indignante.

    Buena entrada, por cierto.

    • Muchas gracias Mimita! Estoy muy enfadada, más por las reacciones que ha provocado el asunto que por el mismo. Me cabrea que normalicemos este tipo de actitudes sexistas. Mientras sigamos así, el machismo seguirá inoculado en nuestra sociedad.

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Para los hombres sólo somos objetos. Objetos que se utilizan a conveniencia. En el momento de que somos nosotras las que decidimos como vivir somos unas cualquieras. Indignante.

  4. Anonadado me quedo con que todavía sigan saliendo individuos de la cueva de “El Sidrón”, neandertales con salarios apabullantes e importante prestigio que pavonean su rancio pensamiento.
    Magnífica reacción plasmada en un texto.

  5. Muchas gracias Fer. Ayer tuve unas palabritas con un Neanderthal en Twitter que decía que lo peor era el “chivatazo” de la alumna porque la delación es el principio del fascismo (sic). No hay nada más que añadir…

  6. Yo no enmarcaría a todos los hombres como machistas. De hecho estoy rodeada de hombres maravillosos que no lo son. También sé que hay mujeres MUY MACHISTAS (y gilipollas). Te felicito por el artículo y a N punto E punto por hacer lo propio. Me avergüenzo de pertenecer a la misma especie de ser vivo que ese “médico-profesor”, que no puede ser ni majo, ni buen profesor, ni buen médico, si se permite ese tipo de bromitas. Que pruebe a hacer bromas con el tamaño de sus partes pudendas o de su cerebro. Y también me avergüenzo de que haya quien lo defienda.
    Besotes Carmen.

  7. Muchas gracias por pasarte y comentar Mary Ann!! Yo opino como tú: no todos los hombres son machistas, de la misma manera que no todas las mujeres tienen conciencia de género, algo que nunca entenderé. Hay quien justifica estas actitudes amparándose en que son de poca importancia o en que el que las protagoniza es muy buena persona. Y yo creo que mientras sigamos viéndolo como algo menor, no conseguiremos erradicar el machismo.



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