22 Ago

Imagina que fueras un inmigrante

Imagina que vivieras en un país en guerra.
Que han matado a machetazos a tu familia.
A tus vecinos.
A tus amigos.
Que cuelgan a los disidentes políticos del árbol más cercano.
Que no hay trabajo.
Ni prosperidad.
No hay futuro.
Porque no tienes nada que llevarte a la boca.
Eres pobre.
Y eres negro.
No tienes libertad.
Todo lo que tienes es coltán.
Níquel.
Oro.
Crudo.
Y ni siquiera te pertenece.
Porque les pertenece a ellos.
Ellos son blancos.
Y tienes un hoy, porque el mañana en tu país no existe, es incierto.
Imagina ahora que te dicen.
Que te explican.
Que te cuentan con los ojos muy abiertos.
Que, en un lugar remoto, hay libertad.
Dinero.
Comida.
Futuro.
Trabajo.
Paz.
Tú qué harías?
Te irías.
Hervirías por dentro y te irías.
A pesar de los riesgos.
Del largo viaje.
Y de los muros de los dueños blancos del coltán.
Seguro que no perderías la esperanza.
Aunque te quedaras por el camino.
Convertido en polvo y huesos.
Porque en tu oídos seguiría resonando con fuerza una palabra.
Vida.

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4 comentarios de “Imagina que fueras un inmigrante

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