24 mar

Hemos perdido el norte

219.

No es un número cualquiera. Es el número de atentados terroristas que ha habido en el mundo desde el 1 de enero de 2016 hasta el día de hoy. Irak, Libia, Túnez, Pakistán, Camerún, Somalia, Siria, Afganistán, Burkina Faso, Nigeria, Turquía, Congo, Costa de Marfil, Egipto.

Y también Bélgica.

Pero esto no va sólo de Bélgica. O de Francia. O de España. No va sólo de Europa o de América. No sacude sólo a Occidente. El terror es global y duele lo mismo a un lado y a otro del hemisferio.

O debería.

Pero parece que no es así. Parece que sólo hay #JeSuis y minutos de silencio para los de este lado, mientras que los de aquél no se merecen ni que tiñamos nuestra foto de perfil de Facebook con la bandera de algún país que muy probablemente no sabríamos situar en un mapa.

No hay víctimas de primera y víctimas de segunda.

O no debería.

Pero las hay.

Se encargan de recordárnoslo a diario en todos esos debates televisivos estériles sobre la conveniencia o no de dejar que los refugiados pisen suelo europeo. Siempre hablan de refugiados, nunca de personas; les encantan las etiquetas del desprecio. Y nosotros, desde nuestra arrogante atalaya de primer mundo civilizado, acabamos sucumbiendo a la tentación del odio. Repetimos todas esas chorradas que dicen personajes que dicen que son expertos. Las repetimos en el bar. En la comida familiar del domingo. En un tuit.

¡La inmigración es mala! ¡El islam es malo! ¡Los refugiados son malos!

Hasta que acabamos asumiendo como nuestro ese jodido discurso del miedo.

No hemos entendido nada.

No hemos entendido que hay quienes sufren lo de Madrid, y lo de París, y lo de Bruselas, y lo de Londres, y lo de Nueva York todos los putos días de su vida. Vida por llamarlo de alguna manera. Y por eso huyen. Para encontrar un lugar en el mundo en el que el aire no huela siempre a metralla. Para escapar de la muerte segura de un puto cinturón de explosivos.

Pero nos da igual. Porque en su intimidad dicen cosas como Allahu akbar y eso no nos gusta en Europa.

Así que los devolvemos en caliente. Que paguen ellos por los pecados de quienes los gobiernan. O dicen que los gobiernan.

Pero antes, los humillamos un poco. Jugamos con ellos. A algunos, hasta les tiramos moneditas en una plaza para divertirnos. Porque nosotros somos la Europa civilizada y ellos los criminales.

No importan las imágenes de niños muertos en la orilla del mar. Ni las de mujeres dando a luz en el barro. No importa cuántas veces veamos una barca repleta de seres humanos con el miedo y la esperanza esculpidos en sus rostros a partes iguales. Ningún periodista interrumpirá sus vacaciones de Semana Santa para informar en directo, minuto a minuto, segundo a segundo, del dolor que se respira en Siria después de la última carnicería del DAESH.

Porque han atentado en Bruselas.

En París.

En Madrid.

En el corazón de la Europa civilizada. Y eso es lo que importa.

Occidente está siendo víctima de la radicalización y hay que castigar a Oriente por ello. Más. Mucho más.

Hay que firmar pactos antiyihadistas donde no se hable de pactos para dejar de vender armas a los amigos de los yihadistas.

Hay que reforzar la seguridad.

Hay que separarse de esa gente.

Ah. Y llorar a nuestras víctimas. Sólo a las nuestras. Que lloren los sirios a sus sirios.

Hemos perdido el norte.

¿Cómo mierda íbamos a tener compasión con el sur?

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9 comentarios de “Hemos perdido el norte

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Los que montan los conflictos. Los que venden las armas, las bombas de racimo, los explosivos son los que luego pagan a Turquía, con nuestros impuestos, para que haga de muro de la desvergüenza.
    Y nosotros aquí, desde la barrera. Muchos pensando que no es su problema, como no lo eran los despidos masivos o la falta de derechos. El ser humano y el hijoputismo atroz, van de la mano

  3. El hijoputismo de Occidente, sobre todo. El que llora por las muertes que han provocado las armas que él mismo ha vendido, como tú bien dices.

  4. Suscribo totalmente tus palabras. No entiendo la violencia por violencia justificada en dioses o personas. BASTA YA!!!! Siento vergüenza ajena. Triste el mundo actual.

    • La religión, sea cual sea, es el maldito opio del pueblo. Aunque en este caso creo que la religión es sólo una excusa.
      Gracias por comentar :)

  5. El miedo siempre ha sido una poderosa arma de control hacia los pueblos. Sobre el se han legislado miles de leyes que en cualquie otro momento hubieran sido imposibles de aprobar. Vivimos en un mundo protegido por una falsa sensación de seguridad y en una manipulación constante de la informacion para hacernos creer aquello que a los poderes económicos les interesa que creamos…

  6. Gracias por tu observación, Alfredo. Fíjate que has dado en el clavo. Los medios fijan el discurso, apoyándose en la doctrina del shock impuesta por el poder, y nos lavan el cerebro a todos.

  7. Un discurso muy crudo y una desgraciada realidad querida Carmen, pero creo y es simplemente un punto de vista que no debemos generalizar. Leyendo sobre la historia te das cuenta que muchos de esos problemas son tribales, con ello quiero decir que el origen se halla en su propia cultura. Con ésto no quiero decir que occidente no tiene la culpa, faltaría más, pero sí incidir en que algunas vilizaciones avanzan más deprisa que otras porque entre otras cosas las religiones están separadas del estado, mientras que en esos países donde se utiliza como mero medio e instrumento político relantizan e incluso detienen el progreso.
    Estoy de acuerdo que Europa tiene que ayudar a todas esas personas, pero con sentido común o de lo contrario una masa tan importante de personas sería negativo e insoportable para la barca que aloja el peso.
    Quizás te parezca hipócrita lo que expreso, pero la solución no está en Europa, sino en que occidente vaya a ellos.

    • Muchas gracias por leer y comentar, Fernando. No me parece hipócrita lo que expresas, sino, por el contrario, una opinión muy respetable. Estoy de acuerdo con que algunas civilizaciones avanza más rápido que otras, sobre todo, que aquellas que se quedan estancadas en regímenes teocráticos. No obstante, me parece que Occidente, con todas las guerras que ha ocasionado, su historial de injusticia, desigualdad, racismo, xenofobia, etc., no es ninguna Arcadia. Y es ahora cuando deberíamos dar ejemplo. Deberíamos demostrar que si nos consideramos civilizados es por algo más que por nuestros avances.
      Saludos :)



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