17 feb

Florida

Un día cualquiera.
Sin nada de particular.
Igual que ayer y que mañana.
Te levantas.
Repites de forma mecánica todo lo que has aprendido.
Ducharte.
Lavarte los dientes.
Acariciarle la oreja a tu perro.
Jugar a tu videojuego favorito mientras tu madre te prepara el desayuno.
Saborear las tres cucharadas de ese cacao en polvo que tanto te gusta pero que nunca eres capaz de terminarte.
Luego, corriendo al instituto que llegas tarde.
Y por eso no le has dado un beso a tu madre.
Aunque da igual porque en un rato volverás a verla.
Además, tú ya no tienes edad para andar besando, que eres un adolescente.
Menos a esa preciosidad rubia de tercero b.
A esa sí la besarías.
Si tuvieras los arrestos para pedirle que fuera contigo al baile de fin de curso, claro.
Tío, eres un gallina, te dice tu mejor amigo.
Algún día, le dices tú.
Pero no habrá más días.
Tú no lo sabes, pero tu vida se va a acabar hoy.
En cuanto ese pequeño hijo de puta traspase la puerta de clase y te apunte con su rifle AR-15.
Después, todo se fundirá a negro.
Entiendes lo que eso significa?
Significa que habrás perdido toda oportunidad de pedirle a la chica de tercero b que te acompañe al baile.
Significa que no podrás terminar todo lo que has dejado a medias.
El cacao en polvo.
La partida de tu videojuego favorito.
Significa que no verás más a tu madre.
Ni a tu perro.
Ni a tu mejor amigo.
Y de repente, todos los actos mecánicos de tu corta existencia cobran importancia.
Ducharte.
Lavarte los dientes.
Todo eso es un milagro del que el sucio destino está a punto de privarte.
Así que antes de que eso suceda.
Vuelve atrás un instante.
Vuelve al punto exacto anterior a la detonación.
Y congélalo.
Congélalo porque eso es lo que te llevas.
El pequeño milagro de la vida.
Contigo.
Para siempre.

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter28Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

8 comentarios de “Florida

  1. Es increíble que con todos los casos similares que se Dan en EEUU, se sigan vendiendo armas. Y más a gente mentalmente desequilibrada… Es lamentable.

  2. Muy bien escrito, niña. De los mejores tuyos. Corto, pero directo al punto emocional. Efectivamente, qué importancia tienen capital esos actos cotidianos como lavarse los dientes, la ducha, el cacao en polvo, el beso a la madre o las intenciones con la compañera que te gusta. La única pena es que no se pueda rebobinar, tal y como sugieres, antes del fundido a negro.

  3. Impresionante, como ya te dije. De todos modos, aunque en nuestro país no se vendan armas, hay otras maneras de “matar” a los chavales. (Vale, es otro discurso).
    Gracias por compartirlo y por hacerlo así de bien, niña.



Tu email no se mostrará


Recibir un email con los siguientes comentarios a esta entrada.
Recibir un email con cada nueva entrada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR