03 jun

Cómo hombre blanco mira tierra negra

Hace un tiempo leí en una página cualquiera de un medio cualquiera, que un grupo de autoridades de diferentes nacionalidades había tenido la genial idea de darse un banquete con comida caducada en Kenia, en el marco de alguna cumbre institucional que no viene al caso, como forma de protesta por las toneladas de alimentos que se desperdician a diario en el Primer Mundo, mientras el Tercero, dicho sea de paso, se muere de hambre. La reivindicación me pareció cuanto menos ridícula, por no decir hipócrita y hasta inmoral. Teniendo en cuenta que más del 20% de la población keniata se encuentra en condiciones de malnutrición severa, si alguien quería darle una lección a Occidente, por una vez, los fieles adeptos al protocolo y a la corbata podrían haber dejado la foto para luego, y haberse remangado para que los 3 millones de personas que en ese país no pueden satisfacer ni una cuarta parte de las necesidades nutricionales diarias recomendadas por la FAO, tuvieran algo que llevarse a la boca.

Aunque fuese comida caducada.

Y es que, en lo que concierne al color de la piel, el Primer Mundo, el de los ricos, ha demostrado históricamente una mezquindad intolerable. Y el germen de la crueldad reside en la ignorancia. En Occidente somos muy ignorantes. Somos tan ignorantes que nos empeñamos en referirnos a la africanidad como un todo, menospreciando por completo la diversidad del continente a la vez más pobre y más rico del mundo. Como si a todos los pueblos de África fuera posible reducirlos a una única idiosincrasia. Si dejáramos de hablar de africanos para hablar de ugandeses, somalíes o keniatas, sería un buen comienzo de algo. Porque significaría que hemos entendido de una vez que África no es una porción extensa de tierra habitada por hombres negros que además son pobres, sino un vasto continente conformado por países de diversas nacionalidades, que a su vez se subdividen en diversos pueblos con rasgos y caracteres propios.

Como Europa.

Como Asia.

Como América.

¿Por qué narices cuesta tanto entenderlo?

Porque son pobres.

Y porque son negros.

Nos referimos a ellos en términos que oscilan entre la pena y el rechazo. O  incluso el asco. Y a pesar de que la moral, sea cristiana, musulmana, ortodoxa, heterodoxa, agnóstica o atea nos invoque de vez en cuando con la voz recogida y llena de aire apelando a nuestra caridad -que no calidad- humana, ¿nos hemos preguntado alguna vez si en realidad África es pobre? La respuesta es no: África no es pobre. A África la hemos empobrecido los blancos desde que, allá por la época de las colonizaciones, comenzáramos a salivar de ambición al intuir la riqueza que yacía bajo su tierra negra. Porque, ¿de dónde creemos que salen todos esos minerales que sirven para que la latitud norte viva tan cómodamente?

Hierro.

Plomo.

Estaño.

Cobalto.

Uranio.

Oro.

Cobre.

Platino.

Zinc.

En efecto: de la latitud sur. Así que insisto, África no es pobre; al contrario, es muy rica en recursos. Tan rica que medio Occidente se disputa el control de los mismos para seguir engordando gracias a los beneficios de sus gigantescas empresas armamentísticas, químicas o tecnológicas, mientras avalan guerras civiles internas, donde el menor de los males es el empobrecimiento de la población local, si lo comparamos con la profusión de muertes cruentas de esas que ahora son clasificadas tan injustamente como “daños colaterales”.

Yo las llamo Muertes que no interesan a nadie.

Porque África no es más que una extensa porción de tierra habitada por hombres negros que además son pobres.

No obstante, y sin pretender que esto suene a demagogia, vale la pena cuestionarse la percepción clásica de la dicotomía rico/pobre. ¿Quién es más rico? ¿Aquél que tiene mayor poder adquisitivo pero que a su vez vive esclavizado a las necesidades ficticias?

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donde se anuncia un

Crucero de una semana por el Mediterráneo con Grimaldi Lines

en el que podremos disfrutar de un exquisito

Maridaje de vinos y quesos con denominación de origen de la Borgoña francesa

del que tendremos que recuperarnos con un

Pack anticelulítico, reafirmante y alisador para la piel de naranja Thiomucase

Decidme, ¿tiene todo ese engranaje perverso algo que ver con la verdadera riqueza? Desde nuestra soberbia occidental, hemos creído que sí. Que el necesitar y el poseer nos hace más ricos. Y somos -o nos creemos- tan asquerosamente ricos, que incluso nos permitimos el lujo de ser caritativos. Unas pocas imágenes en la tele de niños con las barrigas hinchadas y los ojos llenos de moscas sirven para que enviemos el mensaje que suavizará de forma definitiva nuestras conciencias. Tal vez deberíamos ir abandonando ya el papel de mero telespectador atrincherado en su sofá de IKEA que se limita a acallar las voces internas compadeciéndose en voz alta. Que se felicita por el sobresfuerzo de haber enviado un SMS de 1,50 € a la ONG de turno. Tal vez deberíamos entonar también nosotros el mismo mea culpa que le exigimos a las autoridades. Porque somos unos ignorantes, y con nuestra ignorancia contribuimos a que esa perversión llamada Tercer Mundo siga existiendo para nuestra conveniencia. Y tal vez deberíamos comenzar a sentirnos un poco menos superiores, porque el Primer Mundo hace mucho que dejó de ser un paraíso.

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22 comentarios de “Cómo hombre blanco mira tierra negra

  1. Como siempre, excelente artículo. Solo discrepo contigo en una cosa, la culpa no es solo de los “blancos”. La culpa es, además de los blancos, de la ambición de los propios originarios del país. Tampoco debemos flagelarnos siempre, aunque seguramente ese desastre político que es África es resultado de una cultura impuesta durante años de colonización, más o menos disimulada. Pero la cultura de la ambición no sólo es tema de blancos, el jefe de una tribu también es ambicioso. El peor enemigo de África son los propios africanos.
    El mayor error de Europa es intentar imponer la “democracía y el sentido de libertad” de nuestro viejo continente, con sus virtudes y sus defectos funciona aquí, no en otras culturas que tienen otras prioridades, como llenar el estómago… NO le hables de libertad y democracía a quien tiene que preocuparse por su alimentación diá a día.

    Un abrazo.

    • Hola Gonzalo,

      Muchas gracias por pasarte y comentar. Estoy de acuerdo contigo en cierta medida en que los señores de la guerra son tan ambiciosos como los amos de los países ricos que ambicionan los recursos naturales de África, pero ¿quién fomenta que existan esos señores de la guerra? ¿Quién se desentendió del conflicto que se avecinaba en Rwanda y que derivó en uno de los peores genocidios de la historia? Un conflicto, dicho sea de paso, que de no haber sido por el favoritismo en exceso a una de las dos tribus por parte del colonizador y el abandono a la otra (tribus que no existían como tales hasta que llegaron los holandeses, por cierto), tal no habrçia existido. ¿Y qué hizo la prensa? Lo silenció. ¿Y porqué? Porque en aquella época se estaba dando también el fin del apartheid e interesaba más. Así que, aunque te doy la razón en parte, no estoy de acuerdo contigo del todo. Pero gracias, de todas formas.

  2. Tema muy complicado. No tengo una postura clara porque, al igual que tú, tengo muy claro que soy un ignorante y, es más, haga lo que haga seré un hipócrita respecto a la situación de África y los africanos. Empleo el término africanos, porque decir ugandeses, ruandeses, sudafricanos, angoleños, sierraleoneses, congoleños, costamarfileños, libios… quedaba un poco largo.

    Perfectamente esas personas que hicieron el ridículo comiendo de la basura en Kenya, se podrían defender de las críticas aquí vertidas diciendo que al menos hicieron algo con un cierto impacto. Mejor o peor, pero algo es, y ese valor, aunque muy mejorable y en ciertos puntos equivocado, me parece injusto deslegitimar.

    Es más, yo diría que por el simple hecho nacer en estos países que llamamos desarrollados, ya somos hipócritas e ignorantes, al menos que decidas irte a aquellos países a tratar de echar una mano o que te montes una granja en medio del monte. Esto segundo también me parece hipócrita e ignorante ya que en cierta medida también se le está dando la espalda a los africanos.

    Total que haga lo que sea haga, va a estar mal, y en ese juego empieza a entrar la indiferencia y la insensibilidad.

    Por eso creo que lo mejor que se puede hacer es obtener la información lo más asépticamente posible y vivir -sí, qué demonios- vivir, sabiendo que somos ignorantes e hipócritas. Dicho lo cual, no critico la voluntad de tu artículo, ya el hecho de remover consciencias, aunque condenadas y malditas, me parece más que interesante y meritorio.

    A nivel formal, te diría que revisarás el final de los primeros dos párrafos, tienes frases muy sobrecargadas y el lector corre el riesgo de perderse o claudicar.

    Como siempre, una hemorragia de placer leerte!

    PD: Cuando leí el título, pensé en Oveja Negra de Barricada. Nunca viene mal reivindicarla.

    • ¿Cómo se puede decir que se siente una hemorragia de placer al leer a alguien si por sistema entras a corregir todo lo que escribe? Ya el término “hemorragia de placer” es ridículo, pero criticar por criticar y sin saber roza la locura. Y mira que yo tengo cierta fama de ser “duro ” en mis críticas, pero no se me ocurre repartir zascas por defecto a la misma persona.
      En primer lugar por decoro, salvo que tengas poderes paranormales, no debes juzgar jamás la intención de un artículo tan frivolamente, y menos confesar tu ignorancia para acto seguido soltar un sermón que sólo a ti te interesa. Dices que no entras a criticar la voluntad del artículo, pero a posteriori de machacarlo. ¿Qué sabes sobre la voluntad de la autora o del ejercicio de documentación hecho para escribir este artículo? ¿Y quién eres para suponer que ” el lector corre el riesgo de perderse o claudicar”? ¿Tan ignorantes nos supones al resto, o es que te crees tan superior intelectual que tienes que erigirte en “defensor del lector” sin que nadie te lo pida? De verdad, sin acritud, pero creo que no dices más que bobadas pedantes.

    • No estoy de acuerdo contigo con que no se puede hacer nada. Vivir, dices? En la inopia, conformándose con saberse un ignorante y un hipócrita sólo por el hecho de ser occidental? Disculpa, pero habla por ti. Hay maneras de empezar a luchar contra la desigualdad, no importa si es a cinco metros de tu casa o en Sierra Leone. Una de las tesis que yo sostenía es que si empezáramos a entender la diversidad de África daríamos un primer paso, pequeñito, pero paso al fin y al cabo para dejar de ser un poco ignorantes. ¿A ti te parece hipócrita eso y por eso has dicho que los llamas africanos porque decir ugandeses, libios, congoleños y no sé qué más te parecía muy largo? Creo que te has pasado de frívolo, Rafa. De todas formas, gracias por comentar.

      • No puedo evitar sorprenderme por la interpretación de mis comentarios. Por supuesto que hablo por mí. Mi intención no era más que de recalcar que hablando de un tema tan complejo y tan extenso, es complicado no caer en la contradicción, pese a que toda contribución me parece respetable y admirable. Siento que no se haya entendido, me habré pasado con la ironía y expresiones que no venían a cuento.
        Saludos.

  3. Tengan cuidado, pongan a resguardo su juicio, porque resplandecen mis llamas de la verdad, la única verdad, la que dictaminará dónde empiezan las intenciones y dónde terminan las libertades. Articulen sus opiniones libremente sin salirse de tiesto, mi tiesto; reserven la espontaneidad para sus opacos espejos, sus únicos posibles espectadores, que en público sólo ha de erigirse mi genio; sientan la furia agazapada entre sus dedos, en sus movimientos y en sus pensamientos, mi furia. Y después de todo eso, aplaudan.

    ———————-

    Sinceramente, he de admitir que la forma de expresar mis opiniones son susceptibles a malas interpretaciones. Me dedico a resaltar errores como si tuviese alguna potestad o autoridad y empleo expresiones fuera de contexto. Una hemorragia de placer es una expresión burda para indicar que algo gusta, como para mí lo es leer las entradas de Carmen, que no debería tener lugar aquí. Las consideraciones formales se entienden que deberían trasmitirse en privado.

    Fuera de eso, no entiendo tu comentario, pues simplemente he dado mi propia opinión sobre el tema aquí tratado. Respeto que te parezcan bobadas pedantes, pero resulta un tanto desconcertante reprobar la supuestamente misma actitud que tú mismo has empleado deliberadamente.

    Sobre, ¿quién soy para opinar? Nadie, un lector que emite opiniones espontáneas. Estas serán válidas o no, gustarán o no, pero son sinceras y aunque puedan resultar nada, es todo lo puedo dar.

    Fue un verdadero placer.

    • Yo no te he negado el derecho a opinar. Lo que te he dicho es que entras a este blog para por sistema aleccionar no sólo a su dueña, sino marcarte unas clases de ilustración intelectual que están fuera de lugar, que no es lo mismo. Una cosa es opinar sobre cada artículo y otra indicar fallos de escritura que, por cierto, sólo ves tú, o decir cómo debería expresar esto o aquello. Eso es no tener ni el más mínimo respeto por quien escribe en su blog. Una vez pase, pero lo tuyo es norma: artículo que Carmen sube, artículo que destripar buscando peros por esto o aquello. Cualquiera diría que eres Pérez Reverte o Javier Marías. Este artículo está estupendamente escrito y no es justo que porque te creas mejor escritor que el resto injustificadamente entres a dejar tus píldoras. No es que sea un buen artículo, es que es jodidamente bueno y muy currado: formalmente y lo que se quiera. Y en vez de reconocerlo y ya está,que es lo suyo, pues tú a meter el dedo en el ojo. Pues alguien tenía que decírtelo y yo encantado de poder hacerlo

      • Gracias por tus comentarios y por esa defensa férrea que siempre has mostrado hacia mi forma de escribir, Gallego. Ya sabes que las críticas son bien recibidas en este blog, siempre y cuando tengan fundamento. Yo puedo estar equivocada en un argumento si hablamos desde el punto de vista documental. Si hablamos desde el punto de vista subjetivo, no, porque en lo que concierne a las ideas nadie tiene la verdad absoluta -ni siquiera De Prada, jajaja-. Los hechos, eso sí, son otra cosa, y a ellos hay que serles fieles. Tú sabes que yo cuando escribo este tipo de artículos me documento e intento hacer un ejercicio de equidistancia, pero al final, como mi verdadero objetivo es remover conciencias, una vez expuesto el hecho -sobre el cual, repito por si a alguno no le ha quedado claro, me documento-, me lanzo a opinar para ver si a alguien se le mueve algo por dentro al leerlo de la misma forma que a mí al escribirlo. De nuevo, te doy las gracias por apostar siempre tan fuerte por mi estilo literario. Sobre esto no pienso discutir nada con nadie porque todos sabemos a estas alturas que el estilo es tan personal que es una cuestión de gustos.
        Un abrazo.

  4. Desde mi ignorancia sobre el continente africano, se me ocurre aqulla leyenda en la que un usaniano le preguntaba a un nativo de uno de esos países africanos que mencionas porque no pescaba más y en la que a base del cuento de la lechera de tener más y más bienes materiales, se colegía que el fin último era poder descansar algo que ya hacía el paisano congoleño, sudanés o burquinafasiano (palabro surgido de la ignorancia).
    El ser humano y sus ansias de poder y notoriedad es el responsable de q el 1% tenga el 99% de la riqueza. Esos se consigue a base de extorsión y explotación del ser humano. Lo que hace distinto al continente africano es que alli, VB a pesar de sus recursos, no hay nadie del 1% y si todos del 99%.
    Como siempre buen artículo y sobre todo, buena escritura

  5. Leerte me llena de ilusión, la misma que se manifestó en mí cuando hace ya más de 20 años leí “Utopía” de Sir Tomas Moro. La ilusión es una carga emocional intangible, pero que se siente fluir en el espíritu, que nos impulsa a creer en algo, en la mayoría de casos, inalcanzable. La ilusión es un sueño y por esa razón nos acogemos a la célebre frase “soñar es gratis”. La ilusión mantiene viva la llama de lo difícil, lo inalcanzable y, a veces, de lo imposible. Aunque parezca imposible, una utopía, un sueño inalcanzable, mantengamos viva la llama de la ilusión cuánto más tiempo podamos, sólo así conseguiremos un mayor equilibrio personal, por consiguiente, un mundo más equilibrado y menos desigual…

  6. Excelente artículo. Sin embargo, yo quiero decir algo. La historia de la discriminación hacia los negros se remonta a la era de la esclavitud. ¿Y dónde comenzó? En Europa, después de algunos acontecimientos con los indios esclavizados por los españoles, y una ley que favoreció a los indio. España y Portugal jugaron un papel muy importante en la elección de los negros. Estos vinieron a ser el resultado final. Fueron víctimas de la sociedad de aquellos tiempos. Ha sido una guerra despiadada, cruel e inhumana. No eran hombres, o mujeres, eran Negros. Se puede decir que hasta «ayer» se estuvo cometiendo un crimen que aun hoy se saca a relucir y hasta existen controversias en los países que presumen ser ejemplos de la igualdad social. Yo comparto mucho de lo que dice nuestra periodista. Se ha dejado África en la mirilla y es verdad que no se hace diferencia sino que se generaliza. Hoy China ha logrado un desarrollo explosivo, pero la inmensa mayoría de su población cae en una cláusula muy similar a la de algunos africanos, aunque no se mencione. Y si vamos a seguir «sacando» mejor callarnos porque la América Latina va por el mismo camino.
    De la escasez de alimento… la razón principal radica en la mala distribución. Y esto, en la mayoría de los casos es responsabilidad de blancos en las grandes distribuidoras. El resultado es que centenares de toneladas de arroz y otros cereales se echan a perder en los muelles o en los almacenes en espera de la distribución por no hacerse a tiempo. Verdaderamente creo que es un mal que perdura y que es provocada por los egoístas mandatarios que conspiran contra la humanidad en general. La globalización nos ha traído una preocupación más porque tenemos una visión más amplia, mostrándonos el sufrimiento en que se ha sumergido al planeta. Existen indígenas en Brasil y otras partes de América del Sur que viven sus vidas de la manera que ellos quieren. Pero, los blancos se meten con ellos (supuestamente para ayudarlos) y los perjudicados son los indígenas después de todo, cuando le quitan sus tierras y tratan de modernizarlos como si eso fuera una bendición. Es como vestir de seda a una mona.

    • Muchísimas gracias Óscar por tu excelente análisis. Tienes toda la razón; lo mismo que sucede en África -que es culpa directa de la esclavitud y la colonización- se extrapola a la China y a las tribus indígenas que aún quedan en América Central y América del Sur. Me ha encantado tu comentario.

      Saludos!!

      • Gracias, Carmen. Es realmente un honor para mí que respondieras a mi comentario que está muy lejos de ser periodístico. Haces muy buen trabajo. Harías algo en referencia al engaño descarado de los gobiernos frente a sus ciudadanos. Ejemplo. No sé cuánto tú sabes o no. Pero acá en US hemos sido engañados muchas veces respecto a los ataques terroristas. ¿Has seguido este tópico?. Si no te apetece… olvídalo. No sé con respecto a España, pero hay incluso rumores acerca de París. Muchas Gracias otra vez.

        • Hola de nuevo, Óscar. Que los gobiernos engañan es un hecho. Y si encima se mezcla el terrorismo de por medio, ni te cuento cómo nos torean a los ciudadanos. Tienes el ejemplo de lo que pasó en Orlando días atrás. Es más fácil decir que los que atentaron fueron yihadistas, así se exime de toda culpa al gobierno, me da igual si republicano o demócrata, año tras año, asiste impasible al aumento del crimen y la venta de armas sin hacer nada al respecto. Aquí en España, también nos han engañado mucho sobre el terrorismo. Te emplazo a que busques en Google las mentiras del PP alrededor del 11-M.

  7. Simplemente los que formamos este mal llamado Primer Mundo hemos olvidado que una vez esclavizamos y colonizamos por no decir intentamos exterminar a los “negros” y “pobres”. Ahora nos limitamos a “limpiar conciencia” en la campaña de Navidad.
    De los “negros” en general, por no decir África no hemos aprendido que menos es más y que una cabra da leche para vivir y no se necesita Coca-Cola. Quizá con el enprobrecimiento que estamos sufriendo en esta España del Sur de Europa, es decir la puerta de África nos veremos obligados a mirar al Sur.

  8. Pingback: En blanco « Demasiadas palabras



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