31 mar

Auténtica Cuba

Llevaba cerca de 3 semanas recorriendo la isla en el destartalado Kia Picanto de llantas baratas y ruedas al borde del pinchazo que había alquilado a precio europeo; por eso, cuando me topé de frente con aquel cartel promocional, no pude evitar sorprenderme. Y tras la sorpresa, llegó la indignación.

Auténtica Cuba, rezaba el anuncio. Había sido estratégicamente colocado a la entrada de la carretera que llevaba al cayo -la única de pago en toda la isla, curiosamente- y mostraba a dos jóvenes de cuerpo atlético y piel bronceada, ojos claros y pelo como el oro, dándose un baño de felicidad en las paradisíacas aguas cristalinas del Mar Caribe.

Un montón de preguntas acudieron a mi cabeza en ese momento.

¿Dónde estaban esos enormes pasquines anticapitalistas, castristas y nostálgicos que ya me había acostumbrado a ver por todas las carreteras de la isla y que formaban parte intrínseca del paisaje? ¿Porqué en esa zona la propaganda política había sido convenientemente sustituida por la turística? Y sobre todo, ¿qué carajo tenían que ver esos dos alemanes, franceses, suizos, o lo que fueran, con la Auténtica Cuba?

Pero para responderlas, tuve que volver al principio.

Cuba no es fácil, aunque de buenas a primeras todo parezca maravilloso. Algunos llegan a Cuba con el bolsillo lleno de euros y una fotografía idílica en el imaginario. Playas hermosas y ron añejo. Fruta tropical y música. Alegría. Ritmo pausado. Y todo es cierto. Y entonces, desde la arrogancia que abraza la comodidad del primer mundo, repiten como una aberrante salmodia aquello de que los cubanos son pobres, pero felices. Y encuentran majestuosa la decadencia en la que viven, y hasta les parece meritorio que hayan sabido conservar intacta su esencia a lo largo del tiempo. Porque algunos llegan a Cuba con su mentalidad descaradamente capitalista, y todos los edificios en ruinas, todos los coches desvencijados de la época de la Guerra Fría y todas las odas al Ché que impregnan de doctrina patria la geografía, les parecen la quintaesencia del lugar. Eso, el primer día. El segundo, a lo sumo. Pero al tercero, una vez superados el jet lag y la tontez compasiva, algunos, que son descaradamente capitalistas y no tienen ni pajolera idea de lo que significa el comunismo, ya están hasta los huevos del ritmo pausado, de la música, de los cadillacs que van a pedales, de que les pidan un pesito en cada esquina y de la cantinela propagandística del bloqueo. Así que, tras alguna que otra experiencia turística habanera de rigor (un mojito en la insulsa y abarrotada Bodeguita del Medio, por ejemplo), algunos huyen despavoridos hacia la otra Cuba, la Cuba de Varadero, Iberostar y Meliá, la Cuba apolítica y sin historia, la de los jóvenes de ojos claros y bolsillo holgado que se tuestan al sol del Caribe mientras un mulato pluriempleado les ameniza las vacaciones a base de piña colada gratis o clases de salsa. Sin importunar. Y siempre con una enorme sonrisa. Porque, no lo olvidemos, son pobres pero felices. Y están agradecidos de que vayamos a dejarnos nuestra pasta a su isla. Y así, tras siete días acostados en la misma hamaca, esquivando los cocos que caen de las palmeras como única preocupación existencial, algunos vuelven de Cuba con la sensación de que aquello es un auténtico paraíso que sin duda recomiendan como destino vacacional.

Pero esa Cuba narcótica y con olor a crema solar no es la Cuba de verdad, aunque un cartel haya hecho creer a algunos que sí. Esa Cuba de ensueño se la ha tenido que inventar alguien para poder sobrevivir a esa cosa injusta llamada embargo. Porque eso es básicamente lo que intenta Cuba desde 1962, sorteando como puede las penurias de su cotidianidad, entre edificios que se caen a trozos, cortes de electricidad diarios, escasez de alimentos que todavía retrotraen a un período llamado especial, calles sin asfaltar y una deplorable falta de recursos generalizada. Ni siquiera esa hermosa estampa de una Habana Vieja colonial, limpia e inmóvil como en una postal -por la que, por cierto, se paseaba un sonriente Obama no hace mucho- tiene algo que ver con la auténtica Cuba. Eso algunos no lo saben -diría que Obama tampoco, por mucho que ahora presuma de acercamiento-. Se marcharon sin atreverse a salir de los confines que marcaba su guía de viajes Lonely Planet. Tuvieron miedo de acercarse a la realidad de la auténtica Cuba, la embargada, la revolucionaria, la pasional, la caótica, la sucia, la culta, la infame, la linda y perdida, la histórica, la infeliz, la esperanzada. La pobre Cuba. La Cuba pobre. Y se asomaron sólo desde la distancia. Sólo desde su zona de confort con todo incluido. No pisaron sus polvorientas calles, no condujeron por sus desastrosas carreteras ni contemplaron otro paisaje que no fuera la rutina ficticia de un resort de 5 estrellas. Algunos llegaron a Cuba y se marcharon sin haber conocido a ningún cubano. Sin saber cómo viven, qué comen, a qué sabe el café que toman a diario, o qué diantres significan palabrejas como templar, resolver, joda, o cuentapropistas. Sin saber qué les preocupa, qué les inquieta, qué piensan en realidad de Fidel o de Raúl, porqué les brillan los ojos cuando hablan del Ché o de José Martí. O cuánto esperan de Estados Unidos. Si es que esperan algo.

Algunos se fueron y seguirán yéndose de Cuba sin conocer su historia, tal vez sólo juzgándola por sus apariencias, o por lo que otros les han contado antes, abrumados por consignas que no logran entender y atemorizados por la efusividad de unas gentes con las que no logran empatizar. Se fueron y se irán sin conocer la auténtica Cuba y sin haberse preguntado ni tan siquiera si en realidad detrás de cada sonrisa no se ocultará tal vez un anhelo inconfesable de que en Cuba cambie todo para que todo siga igual.

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26 comentarios de “Auténtica Cuba

  1. Hasta que no pasas por aldeas como Jovellanos o paseas por el extrarradio de Centro Habana no estas e la auténtica Cuba. Excelente artículo.

  2. No he tenido el gusto de viajar al extranjero todavía, pero después de leer muchos libros y ver muchos documentales, sé que tienes toda la razón.
    No es un artículo de denuncia nada al uso, tus formas son más rompedoras. Incómodas.
    No sé, me fascinas, niña, ¿Qué te puedo decir?

  3. Algunos, pasan por la vida, como pasan por Cuba, por Túnez o por Egipto: de puntillas y sin hacer ruido no vaya a ser que esa pobreza, (lo de pobre y feliz es un cuento chino inventado para justificar los desmanes capitalistas), se contagie y acaben como ellos.
    A ninguno de esos le importa por qué los cubanos conducen carros de 1950, por qué sus calles no están asfaltadas o porque las fachadas de los edificios parecen un decorado de la España rural de los años 20 del pasado siglo.
    El bloqueo y la desidia del mundo capitalista ha condenado a los cubanos a pagar por tener un gobierno diferente.

    Como siempre, es un placer leerte.

  4. Gracias maestro. Me ha encantado la síntesis que has hecho. Joder, es que es tal cual!! Ni la pobreza feliz existe ni a los ricos infelices nos importa una mierda en qué le repercute a un pueblo culto como el cubano esa falta de libertad impuesta por el bloqueo (aunque según hablé yo con la gente, algo de mal endémico también hay).

  5. Como siempre reflejad la realidad tal como es. Cuba por mucho que nos quieran vender vive en el racionamiento, en los presos políticos y la falta total de libertad. Pero nos quieren vender el aperturisno como hoja de cambio. Te felicito ya sabes máxima admiradora.

    • Bueno, yo creo que el aperturismo ya es necesario. Pero no me gustaría que Cuba se volviera a convertir en el casino de putas y gangsters que era con Batista.
      Muchas gracias por comentar, guapa!!

  6. Todo tan cierto que da pena. Yo este verano iré a visitar esa cuba que comentas. Pero tal y como soy yo, quisiera conocer la esencia. Hablar y que me hablen. Escuchar. Saber. Es una pena, pero como en cuba, pasa en mas lugares. No he viajado mucho en los 42 años que tengo,, por suerte estos ultimos 6 años lo estoy haciendo, y he llorado en mas de un viaje, por ver la realidad y no poder hacer nada. Felicidades carmen

  7. Hola Raquel,
    Me encanta verte por aquí 😉 Cuando vayas, ármate de paciencia y prepárate para visitar un país que nada tiene que ver con el tuyo. Lo odiarás y amarás a partes iguales, te exasperarás, querrás irte y querrás volver. Pero no te dejará indiferente, especialmente si te metes de lleno en la auténtica Cuba. Ya te contaré, aunque a una viajera como tú, poco le hace falta 😉

  8. Exquisito relato! Que engancha desde el minuto1. Autentica cuba y “autentico todo” viajar no es chequear paises y tacharlos del mapa, todo depende de los ojos con los que quieras mirar los lugares, es una pena ir a Cuba y a muchos otros lugares para solo estar en un mastodóntico Hotel ( oye que lo veo fenomenal para quien le guste) y no ahondar en lo que su gente tiene siente ,nos tienen que contar, y lo que padecen…Pero que luego no hablen como cual expertos del lugar… Es ir a esos sitios con ojos vendados. Pero siempre habrá gente como nosotros que se encargue de contar lo que sucede en esos lugares, visiones reales y no tan idílicas… Muchas gracias Carmen!#muyfande de lo bien que escribes!!! Muuuaaa

    • Muchas gracias Irene!! Me alegro de que te haya gustado el relato :) Yo personalmente no soy nada fan de los viajes all included porque me parece que así no es como se tiene que viajar. Para viajar hay que abrir la mente, y abrir la mente significa mimetizarse con las gentes, usos y costumbres del lugar al que se va. No se aprende tanto como en un viaje, sobre todo, cuando uno se atreve a imbuirse de la esencia auténtica.

  9. Qué razón tienes, no he estado en Cuba pero esa es la forma de viajar que me gusta, mezclarme con la gente del lugar al que viajo, patear calles y compartir sus costumbres. Pero hay gente que le horroriza perder su “zona de confort” hasta en el ascensor de su casa, si en vez de irse al Caribe se van a Marina d’or de vacaciones no notarían la diferencia 😉

    • Gracias por pasarte y comentar Alicia :) Uff, Marina d’Or, menudo tema has sacado a colación: el paraíso del ladrillazo, la corruptela pepera y la especulación inmobiliaria. Mejor me callo…

  10. Siempre he creído que los viajes son una indispensable forma -a fuer de comparaciones- de mostrarnos nuestra propia sociedad. (Para el gusano de la manzana, ésta es el mundo entero, ya sabes.)
    Dan una perspectiva inmejorable del cómo y el dónde estamos. Y ayudan a romper los clichés con los que interpretamos el mundo.
    Pero como con todo, algunos pasan por los lugares sin la apertura mental que deje resquicios para que te sorprendas.
    Sin duda, la mirada ve lo que el depósito cultural previo te permite absorber. Y eso ya depende de cada cual.

    He catado el Caribe, pero no he visitado Cuba aún.
    Excelente impronta la que relatas aquí sobre tu forma de ser o estar en Cuba. Un placer leerte.

    • En efecto, Narbona. Viajar sirve para aprender a conocer la sociedad huésped, y también la de uno mismo. Además, lo que se aprende en un viaje no se olvida jamás.

      Saludos y gracias por venir!!

  11. Si hay algo que me place, es quien del turismo hace una aventura mezclándose entre sus gentes, bebiendo la sabiduría de sus mismas palabras, compartiendo lo poco o mucho que hay, disfrutando de la alegría de las conversaciones, ¡eso es turismo!, el resto es una playa con hamacas, cocos locos, un día borracho y el otro también y una vuelta de las vacaciones con la sesera de nuevo vacía.
    Excelente artículo Carmen.

  12. Excelente relato, Me encanta la forma ágil y sencilla de tu narrativa. Siempre pensé que si un día iba a Cuba, asignatura pendiente, haría eso: salir de las zonas curativas y adentrarme en la realidad de sus gentes y sus paisajes.
    Leyéndote a ti, me han entrado ganas enormes de poner remedio a esa asignatura pendiente.
    Estoy deseando leer un libro escrito por ti, ni narrativa es impresionante.
    Felicidades!

  13. Si alguien te propusiera un país en el que Rajoy gobernara durante casi 60 años ininterrumpidos, que el único partido legal fuera el PP, que tendrás sanidad y educación gratuitas a cambio de cobrar un sueldo de 15 euros al mes.
    ¿Aceptarías la idea con los brazos abiertos o saldrías despavorido?
    Bien señores! eso es lo que hay en Cuba.
    Ver con buenos ojos para otros lo que para ti sería inaceptable me parece como poco hipócrita.
    El embargo ha tenido y tiene un gran impacto negativo para el pueblo cubano (que no para la élite), pero búscate un enemigo poderoso y tendrás una poderosa excusa para tus torpezas, ineficiencia y fechorías.
    Ah, Felicidades Carmen por esa visión más pegada a la realidad cubana que lo que se suele vender. 😀

    • Don Carlos Cairo en persona!! Si casi no me lo puedo creer!! Muchas gracias por tu valiosísima opinión -que sepa todo el mundo que Don Carlos Cairo es cubano y vive en España, y muy buen amigo mío, por cierto-. Yo si gobernara Rajoy 60 años, me pagara 15 pavos al mes y me cortara la electricidad a diario, ¿sabes qué haría? ¡Me iría pa’ Cuba!



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