16 feb

A mí también

A mí también me han discriminado por ser mujer.

También me han preguntado si pensaba tener hijos en una entrevista de trabajo.

O me han contratado por un sueldo más bajo que a otro compañero que hiciera lo mismo.

O me han excluido de alguna reunión. ¿Lo entiendes, verdad guapa? Es que ya somos muchos en la sala.

A mí también me han dicho que tengo suerte de que mi marido me ayude en casa. Como si él pasara por allí. Como si mi hogar no fuera su hogar también, con todos los derechos y obligaciones que ello implica.

También me han aconsejado que nunca le diga que no porque si no, rapidito se busca a otra que le caliente la cama. Como si el sexo fuera un deber y no un momento de intimidad suprema entre dos personas que se desean.

A mí también me han venido con eso de que las mujeres somos el sexo débil. La falacia más grande de la historia.

O que el amor duele. Otra mentira tolerada.

También me han hecho esa bromita tan recurrente pero no por ello menos ridícula. Uy, qué cara de mala leche traes. ¿Qué te pasa? ¿Que te ha venido la regla? Como si ellos supieran/entendieran/pudieran hacerse a la idea del desbarajuste hormonal al que nos vemos sometidas cada mes de nuestra vida.

O me han contado chistes machistas de los que me he tenido que reír, no vaya a ser.

O me han tratado como si fuera una inútil. Tú no sabes lo que es un fuera de juego. Tú no sabes cambiar una rueda. Tú no sabes de política. Tú no sabes. Tú no. Tú. A la cocina. A fregar. A hacer encaje de bolillo. A ver Sálvame.

A mí también me han registrado el correo electrónico.

También me han dicho cómo me tengo que vestir.

También me han amenazado con darme de hostias.

También me han mandado callar y obedecer.

Igual que a ti, que estás leyendo estas líneas. Y a ti. Y a ti. Porque siempre tiene que aparecer en nuestras vidas algún hijo de puta acomplejado y cobarde que nos maltrate.

Que nos haga sentir pequeñas.

Maleables.

El sexo débil.

A mí también me han intimidado en algún callejón oscuro.

Y también se me ha pasado por la cabeza pensar que la culpa es mía. Que a quién se le ocurre andar sola por la calle a esas horas de la noche. Que claro, luego pasa lo que pasa. Y con esa falda tan corta. Si es que vas provocando.

Yo es que a veces también soy un poco machista.

También me han llamado zorra, puta, calientapollas, estrecha, frígida.

Y me han engañado. Me han dicho que me querían cuando en realidad me estaban usando como a un objeto. Como si necesitara que me edulcoraran las verdades, no vaya a ser que, como soy del sexo débil, no sea capaz de lidiar con ellas.

A mí también me ha dado vergüenza escuchar a hombres que se defienden de no sé qué cada vez que se habla de violencia de género. No es que vosotras. No es que las denuncias falsas.

A algunos hasta se les calienta la boca. Dos hostias bien dadas y verás cómo te respeta la parienta.

No se dan cuenta de que la violencia de género es una jodida forma de terrorismo.

A mí también me han soltado a la cara que el feminismo es otro tipo de machismo y se han quedado tan anchos.

O que todas las feministas son lesbianas.

Que todas las lesbianas son marimachos.

Y que las marimachos no son mujeres. Bueno sí, pero que quieren ser hombres y por eso se follan a sus mujeres con vibradores en forma de polla enorme. Claro, claro.

Y también me han hecho creer que la feminidad no es más que una ridícula pose.

Que si eres mujer, tienes que ser guapa.

Y tener un cuerpo de medidas insostenibles.

Los dientes y el pelo de una estrella de Hollywood.

La piel más tersa del mundo.

Y pasar hambre, que no hay nada menos femenino que una mujer tragona.

Que si no, no vales nada.

Aunque con los años he ido comprendiendo que no. Que la feminidad no entiende de corsés.

Porque no hay nada más femenino que la diversidad.

Ni nada más diverso que la feminidad.

A mí también me han obligado a escoger alguna vez.

También me han hecho sentir que no era libre.

Y cada vez que han insultado, agredido, violado o asesinado a una mujer por el simple hecho de serlo se han llevado un trozo de mí también.

Porque podría ser yo.

Sólo porque soy mujer.

 

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19 comentarios de “A mí también

  1. Desde luego,tienes muchísima razón porque cosas como las ya mencionadas las e escuchado a pares y me da mucho coraje,como tu dices: Un par de ostias …

  2. A mí también me han dicho y hecho todo eso ya ves en qué me he convertido, jijijiji!!!
    Como, pienso, follo, me visto como me da la real gana.
    Está en nuestras manos cambiar eso Pequeña, ponemos nuestra granito de sorra en las próximas generaciones, pero si miras hacia atrás ya hemos conseguido mucho, pero como siempre queda taaaanto.
    Que nadie nos desanime, jamás!
    Un besazo Carmeta!

  3. Ostras, me he emocionado. Tu alegato me ha llegado al alma, muchas gracias porque me he sentido una más e igual entre todas las mujeres y una como todas las mujeres, con nuestra intrínseca dignidad. Espero que esta sociedad evolucione para erradicar el asedio político, social, económico y cultural del Estado a través de sus aparatos y de los medios de comunicación. Para poder transformar lo injusto de los clichés, los esterotipos, el maltrato y la violencia contra la mujer en igualdad de condiciones, dignidad y progreso de verdad. Por nuestra dignidad identitaria. Y que el Patriarcado solo sea un mal recuerdo de una línea ideológica masculinizada que monopoliza la libertad.
    Un abrazo, Carmen :)

    • Muchas gracias, Marisa. El artículo no es más que un compendio de las situaciones a las que nos tenemos que enfrentar como mujeres a lo largo de nuestra vida. Muchos dirán que exageramos, pero eso es porque hace falta más pedagogía. Ojalá llegue esa igualdad total de la que hablas!

      Besazos :)

  4. Carme, no sé qué has pretendido al escribir este artículo en el que estigmatizas la figura del hombre. Existimos algunos que pensamos que, el machismo es INTOLERABLE, PERVERSO y algo FUERA DE TIEMPO, que debiera estar erradicado desde hace siglos, pero existimos algunos que no pensamos ni actuamos así. Quizá no tantos como debería ser, pero estamos y existimos. Estoy hasta los cojones de artículos de estigmatización del género masculino sólo por ser hombres. Es verdad que existen demasiados brutos y machos desalmados y enfermos, pero los que ni pensamos, ni actuamos como ellos, sólo les deseamos la hoguera a esos indeseables.

  5. De estigmatizar nada, hermano. Sólo faltaría que ahora tuviéramos que apaludir a los hombres que no maltratan… Si te has sentido identificado con alguno de los patrones aquí descritos, entonces háztelo mirar.

    El objetivo de mi artículo es muy sencillo: El machismo no abarca sólo a la violencia de género. Hay muchas situaciones conocidas como micromachismos que tenemos que sufrir a diario las mujeres, pero que como no implican violencia de forma directa, parecen menos lesivas. Sin embargo, ahí están, aunque muchos se atrevan a decir que exageramos. Se llaman discriminación. Y existen porque por desgracia en esta sociedad patriarcal hacen falta todavía toneladas de pedagogía.

  6. Pues es verdad. Me reconozco en algún punto de esos, muy a mi pesar. Ojalá nos costase menos darnos cuenta de que somos partícipes de esto para poder corregirlo.

    • Pues hombre, para empezar desde el gobierno se debería invertir en políticas de igualdad transversales, especialmente en materia de educación. Los medios también deberían hacer más pedagogía y regular según qué contenidos.

      Un beso, Dolors.



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