27 oct

No más odio, señores

Nunca había percibido tanto odio como el que destilan las redes estos días.
Hay demasiado ruido.
Demasiada burundanga mediática.
Demasiado furor nacional de un color y del otro.
Demasiado maniqueísmo.
Es como si en un matrimonio donde toda la vida ha imperado el aguante comenzaran a aflorar los reproches.
Ahora, al cabo de.
Es que tú.
Y tú qué?
Así no se puede, hombre.
Discutir por conceptos tan abstractos como los terroritorios, qué cosa más absurda.
Por un trozo de tela.
Por un acento.
Por la unidad o reivindicación de algo que no es tuyo, ni mío, ni de nadie.
Que simplemente es.
Está.
Y nada más.
Como para ponerse ahora a defenderlo a sangre y fuego.
Con la historia que llevamos cosida a las espaldas.
Venga ya.
Conmigo que no cuenten para que me enfrente a quien vea la realidad de forma distinta.
No es mi labor la de hacer proselitismo.
Ni tengo ganas de batallar por territorios o banderas.
Esa es la guerra de otros, en todo caso.
De los que mueven los hilos, para ser exactos.
Prefiero hablar de libros.
De sexo.
De vino.
Del tiempo.
Se acabó.
Ni una discusión más.

Share on Facebook52Tweet about this on Twitter51Share on Google+0Share on LinkedIn1Email this to someone

8 comentarios de “No más odio, señores

  1. Te dejo un diálogo real que tuve el otro día:
    -….
    – Pues que se vayan (los catalanes)
    – Pero que se vayan, ¿dónde Jose?
    – Que se vayan. España es de los Españoles y Cataluña es de España.
    -Pero vamos a ver. Cataluña será de los que viven allí y tienen casas, comercios, tierras, huertos,…
    -Que se vayan y lo dejen todo.
    -Insisto, Jose, ¿qué se vayan dónde?

    Como ves, la sin razón es ciega, sorda y autista.

  2. Para mí, la situación actual es sólo un jodido circo mediático en el que los actores principales (clase política, empresarial y prensa) es decir, los mismos cabrones de siempre, mantienen atenazados, amargados y aborregados a plebeyos de ambos bandos. Eso sí, la prensa de este país (ya no sé a qué país me refiero, ni si me refiero a una Monarquía o a una República) ha disparado sus ventas (en formato papel) y las televisiones públicas y privadas, estatales o autonómicas consiguen un share increíble a base de bombardearnos, minuto a minuto, con la misma gilipollez. Esos hijos de puta, con aire de inquietud, nos cuelan el minuto a minuto del procès de la misma forma que se retransmite un clásico y nosotros, los plebeyos, a tragar. Somos imbéciles por naturaleza, pues nos preocupamos por insignificantes asuntos de territorios y banderas y, eso, saca a relucir nuestras necesidades y carencias; la necesidad de odiar al vecino sin saber porqué… Las carencias emocionales te hacen odiar al del otro bando sin ni siquiera conocerlo y, es debido a que, en realidad, no nos conocemos a nosotros mismos…

  3. ¿Es pretendido el aire naïf presente en este artículo? ¿Falsa ingenuidad? ¿O simplemente desconocimiento total?

    Cuando se habla de territorio, de sentimiento de nación,… No se refiere a que las personas quieran quedarse con sus tierras y suficiente, en realidad esa retórica esconde lo que de verdad importa en este asunto: EL DINERO, el sucio y vil DINERO.

    Quienes defienden el independentismo de Cataluña no lo hacen porque les duela que la bandera de España aparezca en su DNI, o porque no les guste ver su población dentro de un mapa denominado España, lo hacen porque les han metido muy a fuego eso de que “Espanya ens roba”.

    Esa gente vive obcecada con una utopía en la que su Catalunya independiente será maravillosa, majestuosa y un lugar donde abundarán el dinero y la buena vida. Y eso hablando del “pueblo llano” que sale a las calles y que discute en los bares. A “los de arriba” los mueve otra clase de problema con EL DINERO, éstos quieren seguir robándolo con la misma o más impunidad y, sobre todo, seguir escondiéndolo sin que nadie sepa.

    Mientras tanto, la sociedad se sigue polarizando más y alcanzando un clima muy similar al de los momentos previos a la Guerra Civil. Estaría bien, por tanto, no enmascarar las cosas con ese aire naïf.

    • Te agradezco tu opinión, Guillermo. Como catalana no independentista pero a favor del derecho a decidir creo que tengo toda la potestad del mundo para expresarme como lo he hecho. Y si no, también.

      Un saludo.



Tu email no se mostrará


Recibir un email con los siguientes comentarios a esta entrada.
Recibir un email con cada nueva entrada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR