27 sep

Diez cosas en las que pienso cuando pienso en España

  1. En una clase política despreciable y muy venida a menos. Toda, sin excepciones. Desde la derecha mentirosa, rancia y corrupta que camufla su desvergüenza bajo un traje de firma y aplasta voluntades a golpe de recortes, hasta esa izquierda supuestamente tan progre que se ha dejado fagocitar por el inmovilismo.
  2. En la mala malísima memoria a largo plazo de los españoles y su absurda indulgencia votando. O dicho de otra manera, y por poner un ejemplo, en que los más de 7.500 millones de euros de las arcas públicas que han sido saqueados entre unos y otros no hayan conseguido que a los electores les tiemble el pulso a la hora de introducir la papeleta -ésa y no otra- en la urna.
  3. En la intolerable tendencia a la perversión de ciertos episodios nacionales del pasado. Mientras algunos se empecinan en apelar constantemente a la historia reciente de España para justificar la coyuntura actual, otros parecen haberse olvidado convenientemente de que ciertas heridas continúan abiertas y sangrando. De nuevo, la mala memoria.
  4. En un mercado laboral cada vez más hostil y precario, que deniega sistemáticamente segundas oportunidades, y en el que, a pesar del doloroso 23% de paro, la contratación de becarios -sí, has leído bien- ha crecido la friolera de un 350%. Becarios que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no siempre son remunerados, sufren jornadas maratonianas, o cuentan con responsabilidades que exceden con mucho la finalidad formativa de los contratos de prácticas. Un mercado laboral para el que valemos 655, 2 euros, frente a los 1.473 de Alemania, los 1.458 de Francia, o los 1.510 de Reino Unido. Que nos exige experiencia, conocimientos cada vez más multidisciplinares, capacidad para gestionar la presión y el estrés, y, por supuesto, que nos olvidemos de esa cosa tan exótica llamada conciliación. Y, a cambio, ¿qué nos ofrece? Un contrato temporal. O lo que es lo mismo, la posibilidad de dejar de ser una estadística durante unos pocos meses.
  5. En un modelo productivo basado en la sustitución de una burbuja por otra. Primero, la inmobiliaria; luego, la del turismo. De sol y playa, preferentemente. Un modelo para el que la tecnología, la ciencia o la industria no cuentan porque un lobby de engominados considera que construir aeropuertos fantasmas u hoteles en primera línea de mar es mucho más rentable.
  6. En unos medios de comunicación ridículamente controlados por el gobierno -no importa el color político- o ciertos conglomerados de empresas afines al gobierno, cuyas únicas funciones son, por un lado, crear una agenda perfecta para inocular el miedo y el pensamiento único en la masa; y por otro, asegurarse de que la masa siga siendo justamente eso, masa. Y todo ello funcionando a pleno rendimiento gracias a una clase periodística aduladora por convicción, o condescendiente por obligación.
  7. En una sociedad fundamentalmente desprotegida frente a los abusos de los poderes fácticos. Una sociedad que no entiende la letra pequeña, que no la ve, o que, ni siquiera la cuestiona.
  8. En una Administración Pública despótica, sobrecargada, parsimoniosa e ineficaz que recuerda demasiado a la que Larra ya retratase en su célebre Vuelva usted mañana de hace un par de siglos.
  9. En un país hecho de muchos pequeños países a los que no les da la real gana entenderse entre ellos a pesar de compartir la misma lengua y que se la pasan culpándose mutuamente de sus desmanes. Tú me robas más. No, tú.
  10. En un país que vive simultáneamente a dos velocidades. Mientras unos, los acomplejados, corren casi sin aliento para alcanzar el último vagón del carro europeo, otros, los apalancados, sobreviven respirando el cómodo aire de las subvenciones.
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18 comentarios de “Diez cosas en las que pienso cuando pienso en España

  1. Yo trabajo en la administración. De 07:30 a 14:00 y de 16:00 a 18:30. De lunes a Viernes.
    Como ves los que trabajaban en tiempos de Larra y yo tenemos poco en común.
    Por lo demás, casi de acuerdo.
    Una vez te pregunté a que habías ido a Suecia. Ahora entiendo que estés enfadada. No es para menos.
    En España, lo del vecino nos da igual y lo nuestro también mientras no suponga mucho esfuerzo.

    Salud. Como siempre me alegro de leerte

    • Hola, compi. Mi padre fue funcionario hasta que se jubiló hace unos pocos años y no le vi parar ni un solo día. Con esto te quiero decir que cuando ataco a la Administración Pública no me refiero a las personas como tú o como mi padre, que la habéis estado levantando año tras año, sino al sistema, que tal y como está montado, no funciona, está desfasado y es ineficiente. Ya no me meto en cuestiones presupuestarias que se escapan a mi conocimiento, pero joder, si una cosa tan tonta, sencilla y rutinaria como solicitar cita para renovar el DNI o hacer la declaración de la renta telemáticamente se convierte en una puñetera odisea.
      Yo es que es pensar en España y no puedo evitar pensar en Suecia, y ya ves, me cabreo.
      Gracias por leer y comentar. Ya sabes que yo también sigo tus andanzas en Diario16, compi.

  2. Un gran análisis de la España actual, los españoles hemos perdido la perspectiva de la realidad.¿Dónde nos lleva las malas decisiones? El futuro hablará.

  3. Gracias a esta fantastica situacion que atraviesa espana, llevo 4 anos viviendo en el extranjero. Desde luego que amo Espana porque es mi tierra, de echo tengo pensado volver en no largo tiempo, pero me da pena punto por punto lo que describes. Cuantas ilusiones, historias, familias, corazones, bolsillos… esta rompiendo esta situacion.

    • Me alegra mucho que compartas tu experiencia, aunque me causa una enorme tristeza saber que hay tantísima gente que se ha tenido que ir porque en este país las cosas funcionan como funcionan. Ojalá que cuando vuelvas, hayamos evolucionado tanto que los puntos descritos no sean más que un mero rumor del pasado.

      Gracias por tu comentario :)

  4. Muy buena entrada. A mí me pone enferma ver que la gente es tan apática y acomodada y después sólo saben quejarse porque las cosas no mejoran. Luego hay elecciones y vuelven a votar a los de siempre una y otra vez, con todo lo que han robado y como están dejando el país! Es que no lo entiendo, de verdad que por más que le doy vueltas no lo entiendo.

  5. Lo interesante sería un movimiento que trabajara para conseguir llevar el poder a quien realmente lo tiene “Los ciudadanos”, particularmente no conozco la mayoría de las leyes aquí en España, pero pienso que debe existir una forma legal de revocar un gobierno o sus mandatarios, de ser posible requerirá investigación, esfuerzo y unión por un bien común. Votando es seguro que no arreglaremos los problemas ya que todos allá arriba son amiguetes. Al final izquierdas o derechas obedecen a los mismos poderes económicos, tristemente las personas con principios están en extinción.

    • Lo que planteas está muy bien, aunque lo veo un pelín idealista, amigo Dosto. Para que algo así funcionara, deberíamos empezar por estar más implicados con la política como sociedad.

      Gracias por tu comentario :)

  6. Fantásticamente descritos los diez episodios sobre el Reino y, aun te has quedado corta. Me gusta especialmente el de la burbuja inmobiliaria; es verdad, esté país visitó Guatemala con el ladrillo y se metió en Guatapeor… A parte, lo del turismo; millones de guiris nos visitan, pero se doblan los precios de las cañas. Tomarte una jodida birra en Paseo de Gracia cuesta 4 pavos. Un escándalo. Hermanita, eres una crack… Muahhhhh!!!



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