02 feb

Samanta Villar y la nueva moda de las “malas madres”

Nunca me ha gustado su estilo de contar las cosas. Para mí, lo que hace Samanta Villar se resume básicamente en un concepto que me he sacado de la manga para la ocasión: antiperiodismo irresponsable. Y aunque me encantaría detenerme a destripar todos los insustanciales 21 días con los que ha banalizado aún más la parrilla televisiva en los últimos años -no se me quita de la cabeza ese programa en el que jugó a ser anoréxica para demostrar no sé qué, la muy inconsciente-, me voy a centrar en sus recientes y controvertidas declaraciones acerca de la maternidad.

Os pondré en antecedentes. Resulta que a Samanta Villar, cuyo leit motiv es aquello de que “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, se le ocurrió relatar en primera persona los nueve meses de su embarazo gemelar, parto incluido. Un embarazo que, como ella misma reconoce, tuvo lugar finalmente gracias a la donación de óvulos, luego de 4 años intentándolo sin éxito. Hasta aquí, todo más o menos correcto. Lo que ocurre es que la susodicha aprovechó la experiencia para escribir un libro -y me aventuro a imaginar el suculento anticipo que habrá recibido por él- con el que pretende, según dice, desmontar el mito de la maternidad idílica. Y claro, algunas de sus afirmaciones no están exentas de polémica, precisamente. “Un bebé destruye tu vida”, “Tuve hijos porque me dijeron que era todo maravilloso”, o “Tomé una decisión engañada” son una muestra de los titulares que acompañan a la promoción de su Madre hay más que una

Y yo me pregunto: ¿Pero en qué mundo vivías tú antes de parir, alma de cántaro?

Yo todavía no soy madre, pero no hace falta serlo a efectos prácticos para opinar sobre la realidad de la maternidad. Algunos probablemente quieran lapidarme por lo que acabo de decir, pero la realidad es que puedo hacerlo con conocimiento de causa porque tengo una madre. Sí, así de claro. Y la mía, como la vuestra, y como todas las madres a lo largo de siglos de historia, ha tenido que hacer ingeniería de todo tipo y muchos, muchísimos ajustes en su vida para sacar a sus hijos adelante. Por eso sé, sabemos, que la maternidad no es ningún camino de rosas; al contrario, ser madre lleva implícito un sufrimiento que se manifiesta desde poco después de saberse embarazada y se termina sólo con la última exhalación vital. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco una condena.

Es por eso que me fastidia tanto esta nueva moda de las “malas madres” que, igual que la Villar, se creen que van a descubrirnos no sé qué verdad sobre lo jodida que es en realidad la maternidad, como si las demás hubiéramos estado engañadas por los siglos de los siglos. Como si forzosamente fuéramos más débiles o, incluso, tuviéramos menos conciencia de género porque no nos sale del alma lamentarnos. Sí, ya sabemos que tener un hijo conlleva una gran responsabilidad y que desgasta en muchos sentidos, pero no necesitamos que ninguna mamá arrepentida nos adoctrine con un manual de supervivencia pensado para hacer caja.

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19 comentarios de “Samanta Villar y la nueva moda de las “malas madres”

  1. Me joroba todo lo que cuenta esta tia…me cae mal, fatal! Pero qué descubrimiento mas fantástico está haciendo (modo ironía on) diciendo que la maternidad no es un mar de rosas, venga ya!!! Qué a ella le engañaron? Vamos a ver, cuantos años tienes? Necesitas la opinión de los demás para saber lo que tienes que hacer con tu vida? Mira que has tenido tiempo y todo para pensarlo, 4 años intentando…no ves que la vida te daba señales de que no estabas bien del tarro para embarcar en esta aventura? Ya lo ha conseguido lo que quería, marketing barato y polémico para vender su fantástico manual de “no seas madre” Apa,ya me he quedado a gusto! Y no, no voy a comprar tu libro…espero que salga el de Carmen :p

    • Jajajajaja!!! Cómo te has indignado!! Pero te entiendo. Yo me siento igual que tú. Claro que es lícito opinar, pero está claro para qué lo hace ella. Yo sólo pienso en sus críos, en cuando sean mayores y sepan lo que dijo su madre de ellos…

      • Dificil no digo que no sea. Un bebé requiere mucha atención, pero para eso te lo piensas antes. Cuando ya ha llegado, ya nada importa. Lllora, pero tambien sonríe. Tiene hambre, pero tambien se duerme tranquilo y feliz. y es algo que solo tú y su padre sabreis cuánto se quiere y se vive por él el resto de su vida. Y es genial !!!Tengo dos gemelos de 24 y es lo mejor que me ha pasado en la vida yme llena de orgullo cada uno de sus logros.

        • Exacto, Kake. Ante una decisión tan importante, hay que ser consecuente. No digo que tenga que ser forzosamente fácil, pero decir que un bebé te destruye la vida creo que no te hace apta como madre.

  2. Facturar haciendo negocio de la maternidad es gratuito. Todo es relativo, ser madre es un gran placer, un regalo, pero como todo en la vida tiene sus inconvenientes. Y más si eres una madre responsable que busca y lucha por el bienestar de sus hijos. Sufres por sus resfriados, sus malas notas o simplemente sus silencios. Y disfrutas de sus éxitos.
    Es la actitud de vivir la maternidad quien la hace más o menos agradable sin olvidar que es un oficio a jornada completa y vitalicia.

  3. Como siempre Carmen, genial. En tu línea chury… A mi esta tipeta no me caída demasiado mal, pero no deja de parecerme una oportunista y en este caso una verdadera estúpida porque, a su edad y con su formación, que te diga que la han engañado, que la vida deja de ser fácil y todas esas gilipolladas me parece realmente patético. Me lo creería en una niña que sufre un embarazo precoz sin terminar la ESO, pero de ella…
    Además, no sé por qué a todo el mundo le da por sacar los pies fuera del tiesto cuando van a publicar libro… Yo publico en Marzo… a ver qué se me ocurre….jajaja

  4. Samanta Villar parece haberse subido al carro de una cuestión de género que está muy alejada de “no sabía lo que suponía ser madre” (y digo “parece” porque no me he leído el libro). No se trata de no saber, se trata de lo que se nos vende, se trata de que se nos enseña que debemos ser madres (sí, se nos enseña: cuando jugamos con bebés de juguete de pequeñas entre otras muchas cosas, y se nos presiona cuando llegamos a cierta edad y nos preguntan con ojos muy abiertos si no pensamos tener hijos). Hay muchas mujeres que acaban teniendo hijos sin quererlos de verdad, y no se trata de estar engañada sino de entender que hay otros caminos. Me parece contraproducente hablar de esto como “moda”, porque es necesario hablar de ello y porque tiene un fondo que nada tiene que ver con el victimismo y los lamentos. Tal vez es en lo que se ha centrado Samanta Villar, no lo sé, pero, cuestione la maternidad desde donde la cuestione, es bueno que lo haga.
    Que no te salga del alma lamentarte no quiere decir que tengas menos conciencia de género, pero identificar a movimientos como el de las malasmadres con esto quiere decir que no te has informado y que no has analizado lo que implica una simplificación como esta. Y, como por lo poco que he visto de ella diría que Samanta Villar tiende a simplificar aun más, y porque pretendo que mi comentario sea constructivo, recomiendo “Madres arrepentidas” de Orna Dornath, un estudio sobre madres que si volvieran atrás elegirían no serlo, y no porque les resulte demasiado duro, sino por otros muchos motivos, que son los que hacen que sea muy necesario hablar de esto.

    • En primer lugar, muchas gracias por pasarte por el blog y comentar, Elena. Tu aporte me parece muy constructivo y secundo muchas de las cosas que dices. Como tú, yo también opino que es necesario que revisemos y actualicemos el concepto de ser madre, que desde mi humilde punto de vista debería ser algo así como ser una mujer que además es madre, para resumirlo. También creo que va siendo hora de naturalizar -sobre todo entre nosotras mismas- el hecho de que haya muchas mujeres que no quieran serlo y eso, ni es cuestionable ni encomiable. Simplemente, es una opción. Conozco el libro de Orna y el Club de Malasmadres, que además me parece divertidísimo y plural, porque está claro que cada una vive la maternidad de una forma diferente. Por eso mismo, puedo llegar a entender que haya mujeres que se arrepientan de haber sido madres; no es eso lo que estoy cuestionando en mi artículo, sino el papel irresponsable de esta periodista en concreto que juega a ser una “mala madre” (y si lo pongo entre comillas es porque no creo que lo que ella dice tenga mucho que ver con la filosofía de esa comunidad). ¿Por qué digo irresponsable? En primer lugar, por muchos ajustes que hayas tenido que hacer en tu vida, no puedes decir que un bebé te destruye la vida. La vida te la destruye un accidente de tráfico, la violencia de género o una enfermedad grave. Pero, ¿un bebé? En todo caso, te la transforma. En segundo lugar, me parece que una mujer de 41 años, con experiencia y preparación diga que la han engañado provoca la risa. Como si no supiéramos que la maternidad no es un camino de rosas, precisamente. No digo que mientras estás embarazada no veas las cosas de una forma tal vez demasiado idílica -yo ahora estoy de 21 semanas y estoy segura de que cambiaré mi forma de ver sobre muchas cosas cuando mi bebé nazca-, pero si ya empiezas a sufrir desde antes de la primera ecografía, tal vez eso debería darte una pista de la vida que te espera. Y aun así, decides seguir adelante, como la gran mayoría de mujeres, y no por una cuestión de rol histórico, sino porque el amor que sientes cuando un ser crece dentro de ti es tan definitivo que no contemplas la opción de arrepentirte -al menos, no entonces-. Aunque sabes, insisto, que la vida no te lo va a poner fácil a partir de ahora. En tercer y último lugar, Samanta Villar ha escrito el libro mientras estaba embarazada -ella misma lo reconoció el otro día en una charla para La Vanguardia-, luego ¿qué credibilidad tiene esta chica? Cero.

  5. Francamente no entiendo que se ataque de una manera tan iracunda a una mujer por el simple hecho de contar su vivencia personal de la maternidad; como cualquier escritora que narra una experiencia su visión es subjetiva y totalmente respetable. Alejarse de la visión normativa e idílica de la “madre feliz” no implica que ejerza peor su papel, simplemente es valiente y trata de desestigmatizar una realidad que existe. Ser adulta no quita que la sociedad ejerza una presión feroz sobre las mujeres para que sean madres en el que alejarse del discurso único la convierte en blanco de críticas y en el que todas las madres la insultan de manera condescendiente y se sienten superiores a ella como madres perfectas y abnegadas. Cuando sus hijos sean mayores si son personas comprensivas entenderán perfectamente que una madre también es una mujer que tiene conflictos, sufre y ha batallado por sacarlos adelante. Mi agradecimiento a una voz valiente y sincera.

    • La crítica es la dureza de sus palabras, al más puro estilo 21 días, con su dramatismo característico.
      Tener un accidente te puede destrozar la vida. Tener una enfermedad grave te puede destrozar la vida.
      Pero tener un hijo no te destroza la vida. Te la cambia pero no te la destroza.
      Sino, de donde ha sacado el tiempo para escribir. Hasta donde yo sé
      escribir un libro no es moco de pavo. Entonces es lógico pensar que ya lo tenia escrito antes de ser madre.

      No creo que precisamente ella represente a la corriente de “Las Malas Madres”. Lo que ha hecho es sumarse
      al carro aprovechando la legítima reivindicación de estas sí valientes madres para vender su libro.

    • Makena, estoy totalmente de acuerdo contigo. Que ella esté viviendo la maternidad de esa manera no es motivo para que se ensañen con ella de esa manera. Probablemente, será mejor madre que muchas de las madres que la están criticando ahora.
      Lo más gracioso del asunto es que, después de haber leído varios foros en los que se la insulta, la mayoría admite que no piensan leer el libro, por tanto, se están basando en unas declaraciones aisladas que, seguramente, tengan mucho más sentido dentro del contexto general del libro.
      En fin, yo soy madre y adoro a mis hijos, el segundo, por cierto, lo acabo de parir, pero no por ello quiero dejar de ser persona y tener mi propio espacio. Y no creo que por pensar así sea mala madre ni los quiera menos.

      • Ruth, estoy de acuerdo contigo en que no por el hecho de querer seguir manteniendo tu personalidad y espacio eres una mala madre. Mis críticas hacia Samanta se basan sobre todo en que ha escrito el libro antes de haber dado a luz, como ella misma reconoció. Entonces, ¿cómo vamos a tener en cuenta la opinión de una mujer que dijo que tener hijos te destruye la vida cuando aún no los había traído al mundo? Todo esto me parece puro marketing.

  6. Carmen, con todos mis respetos te invitaría a leer los libros antes de hacer comentarios al respecto basándote en titulares sensacionalistas, cualquier crítica es respetable pero basándote en datos fidedignos. Si lees el libro verás que ciertamente está escrito durante el embarazo, no así el final ni el prólogo en el que sus hijos ya tienen seis meses. Un saludo



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