27 abr

Follen, amigos, follen

En esto que abro el Facebook y veo que un conocido me ha etiquetado en un vídeo.

En esto que me da por leer el titular, que reza, “Una pareja pillada practicando sexo en el metro de Barcelona” y me pica la curiosidad. Porque reconozcámoslo; es oír la palabra sexo y empezarle a uno a picarle todo.

En esto que le doy al Play, y a pesar de la pésima calidad del vídeo que algún curioso ha tenido a bien hacer con su móvil -por cierto, señor curioso, si me estás leyendo, la próxima vez, el vídeo en horizontal. Gracias-, me encuentro con una pareja que está ahí dándole al bombeo en pleno andén de la estación de Liceo. Sin escrúpulos. Sin vergüenza alguna. Sin que parezcan ser conscientes de que hay docenas de personas observándolos. Haciéndoles fotos. Riéndose, los muy cretinos. Como si el sexo provocase hilaridad. Como si a todos esos meapilas que se sonrojan mientras tuercen una decorosa sonrisa de soslayo no se les hubiera puesto dura al ver la escena. Y encima en directo. Sin tener que pagar un duro por un asiento en primera fila en la sucia cabina de algún Peep Show de barrio. Sin que su mierda de ADSL les joda la última peli porno de Orgasmatrix.com a mitad de la paja.

En esto que paro el vídeo y me da por pensar. Guiris, fijo; borrachos, me juego el cuello. Aunque al poco tiempo llego a la conclusión de que son datos completamente irrelevantes. Estaban follando en público, sí. ¿Y qué? No son los primeros ni serán los últimos que lo hagan. Y punto. Hay personas a las que les excita ser observadas y el mundo sigue girando, aunque algunos no den crédito y tengan que santiguarse, como poco. Estos, los del metro, probablemente llevarían tal melopea encima, que a duras penas atinaban a encajarse el uno con la otra. ¡Como para saber dónde estaban ni qué demonios hacían! Y si lo sabían… Pues hasta me alegro, oiga. No porque yo sea una abanderada del fornicio en la vía pública, que no lo soy, que conste en acta. Es más, puedo comprender y comprendo a aquellas personas que proclaman que se sentirían incómodas de haberse visto involucradas como testigos accidentales en el espectáculo de la cópula, llamémosla de forma chistosa, “metrosexual”. Quizás yo misma me habría sentido incómoda. O a lo mejor habría empapado las bragas y me habría desquitado con mi pareja al llegar a casa. No sé si en la cama, o en el rellano de la escalera para escarnio de algunos de mis vecinos; qué más dará.

A mí lo que realmente me jode es la mojigatería. Ese puritanismo tan enquistado aún en nuestra sociedad que sigue viendo al sexo como algo sucio que debe preservarse en la más estricta intimidad. Porque ahí está esa puñetera herencia moral católica, apostólica y romana para corregir al sexo. Menudo lastre de siglos de imposición dogmática, oiga. ¿Y no va siendo ya hora de que naturalicemos el sexo? ¿De que lo contemplemos como una necesidad vital similar a la de comer, beber, dormir o defecar? Similar, ojo; no igual. Que dormir o defecar no están envueltos del erotismo y la ritualización del sexo -bueno, me parece a mí-. ¿No es el momento ya de dejar de esconder pezones y cojones; de avergonzarnos por ver un cuerpo desnudo o por oír el gemido del vecino de arriba y que se nos escape eso tan beatón de “Pues ya podrían ser un poco más discretos“? ¿No toca ya que vayamos enseñando a nuestros hijos, que mañana tendrán relaciones, y pasado mañana serán padres, que el sexo no es malo, ni guarro, ni oscuro, sino natural? Que es orgánico. Biológico. Y placentero como la madre que lo parió. Pero que debe ser consentido por ambas partes o por cuantas partes desearen implicarse. Y que en el sexo, si se quiere, todo vale, que para eso es sexo y no un puto borrador de la declaración de la renta, cojones.

Así que yo me pregunto: Si la moral corrige al sexo, ¿quién diantres corrige a la moral?

En esto que me da por ojear el ABC, cosa que suelo hacer cuando me apetece buena literatura de ficción.

En esto que me topo con un artículo de opinión titulado Pornografía infantil  de ese columnista que es un viejo conocido de estos lares del conservadurismo escrito, ese tal Juan Manuel de Prada, petulante y fatuo hasta superar el nivel de presuntuosidad de Pérez Reverte y demás grupúsculo intelectualoide de esta España nuestra.

En esto que me da por leer el artículo y en esto que empiezo a indignarme ya desde el primer párrafo. “El consumidor de pornografía convencional acabará consumiendo pornografía alternativa, hasta que llega el día en que desea también consumir pornografía en la que aparezcan niños“. Respiro hondo y continúo leyendo. Unooooo… “Padecemos una invasión de sensualismo y pornografía accesible a golpe de tecla o pantalla táctil“. Dooooos… “El sexo destruye nuestra humanidad y nos convierte en esclavos de nuestros instintos“. Y tres. Ya está. Ya me cansé.

En esto que me viene a la cabeza que Juan Manuel de Prada escribió hace tiempo un libro titulado Coños, que como su propio nombre indica, no habla de la pesca del salmón en Yemen, precisamente. Y en esto que me da por pensar que lo mismo ese libro se lo debió de escribir alguien que sí hubiera visto y sentido un coño por dentro de verdad, porque me huele -no el coño- que Don Juan Manuel igual le tiene un poco de tirria a eso que los idealistas llaman hacer el amor. Porque de otra forma no me explico cómo pueden salir de sus dedos -dedos que no deben de haberse manchando nunca de coño- semejante sarta de gilipolleces. ¿Que consumir pornografía te puede convertir en pedófilo? Sí, claro, y leerlo a usted en cura -igual también pedófilo, que no sería tan raro-, o en tonto del culo, tirando a borderline. ¿Que el sexo destruye nuestra humanidad? Pues hombre, don Juan Manuel, más bien sería al revés, ¿no le parece a usted? Perdóneme, que yo soy de letras y no tan jodidamente docta en todología como usted. Que lo mismo me equivoco, pero es que sin sexo, la humanidad se va al garete y a mí las cuentas no me salen.

De buen rollo, señor De Prada, yo le recomendaría que deje usted de pajearse pensando en puntos, comas, inflexiones del verbo y en la perfección de su narrativa. Póngase un vídeo de esos de Orgasmatrix.com que comenté anteriormente y dese un gusto, claro que sí, hombre, que leyendo su artículo cualquiera diría que tiene usted la leche más agria aún que el carácter. Y luego, cuando se haya desahogado, vaya y folle. Folle mucho. En la cama, en el sofá, encima de la lavadora, en la ducha, en un probador de El Corte Inglés, en el confesionario de su párroco habitual, o porqué no, en el metro.

Usted y todos. Follen sin parar, que eso no deshumaniza.


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29 comentarios de “Follen, amigos, follen

  1. En el orgasmatric ese punto com, hay videos de sdexo entre hombres?
    Es q me da q al de Prada le van mas esos tiros. Y ya de paso igual es que está harto de ir al confesionario y que el padre Astete le cuente q se folla a los niños porque la pornografía del orgasmatic ese, le sabge a poco.
    No se.
    Follen, follen ustedes. Con hombres, con mujeres en trío, pero follen.
    El follar, acaba con el hooliganismo.

    • El no follar se va a acabar!! Sí Cele, en el Orgasmatrix, igual que en toda la puñetera red hay sexo entre tíos, entre mujeres, entre lo que sea. A ver si al De Padra le pica la curiosidad y un pelín el badajo y se deja ya de tanta gilipollez.

  2. Me gustaría ver a esos que hacen apología de la doctrina y moral cristiana que tipos de perversiones sexuales cometen en secreto. Como dices el sexo forma parte de la esencia humana y no deberíamos avergonzarnos de hablar de ello. No hay más violacion o perversion que ver cómo muere cada día miles y miles de personas por el poder de unos cuantos.. Felicidades Carmen.

    • Sí, los curas que violan a los niños, por ejemplo, no sé si a esos les hace falta ver imágenes de gente follando en el metro o meterse en el porno d ela red. Esos ya vienen enfermos de serie. Y nos escandalizamos por sexo en vivo, venga ya hombre!

      Gracias Dolo ;P

  3. Jajaja, ¡vaya tela!, daría por vuestra merced unos tantos, ¡cuántos no sé!, pero os quitaría otros que quizá haga que pierda el encanto.
    Reído puedo decir que mucho, ¡pero mujer!, jajaja, sin palabras me ha dejado, intento comprender cómo puede haberos hecho tanto un video que según se mire, puede dar espanto o llamar a otro santo, que la calidad del cuerpo también cuenta y no para mí, sino para el resto del que se quiera ver envuelto un ¡ayyy, más!, jajaja
    No es cuestión de impedir el sexo, válgame el Cielo, ¡perdón!, que culpa no tiene, sino de descaro, en especial por si se da la casualidad de alguien que hambre esté pasando sobre esos menesteres e interprete que también derecho tiene si es de púbico el oficio, jajaja
    Ya me contará su excelencia qué hacer si se acerca un convergüenza y le dice, -¡oiga¡, ¿le importa que participe?- Vaya ocho que se puede montar, pero he de decir, que como siempre y me tiene acostumbrado, que no hay mayor placer que leer un resultado que alegra el corazón, ¡los dos! y alivia el resfriado. El vuestro, ¡faltaría más!

    • Mi querido señor,

      Si envuelta me viere en tales menesteres, o bien por tal de dejar intimidad al goce me doy la vuelta, o bien me quedo y observo, pues de buena tinta sabe vuestra merced que una es muy desenvuelta. ¿Escandalizarse vuestra señora? ¡Nunca! Que el fornicio es uno de mis mayores vicios, y eso lo sabe usted porque yo se lo he contado, no porque lo haya comprobado, dejemos las cosas claras, no sea que vengan mal dadas. ¿Que además de por vicio, me gusta porque es natural? ¡Pues claro! Natural como la vida misma y por eso no podemos permitir que se genere entre nosotros ninguna cisma.

      Besos cálidos, en el metro o en palacio. Donde gustéis.

  4. Pingback: Bitacoras.com

  5. A los que se la cogen para mear con papel de fumar para no coger una infección de ese inmundo falo que les vayan dando por donde amargan los pepinos. Este comentario me hizo recordar que desde el coche de empresa, donde ibamos varios compañeros, la M30 estaba como siempre con un atasco monumental y donde la furgoneta paró como a unos diez metros del arcen había un pareja copulando. Mis compañeros comenzarón a increparles,sinverguenzas,degenerados… Yo por el contrario les anime diciendo, no les hicieran caso ya que más quisieran ellos estar en su pellejo, y que si podian hechar dos polvetes mejor que mejor. A pesar de no estar de acuerdo del sexo en la calle pienso que si sobreviene un calenton lo suyo es aprovechar la ocasión.
    Felicitaciones por el comentario.

      • ¡Pero, pero, pero bueno!, que lo cortés, no quita lo que lleva el valiente. ¡Rayos!, y… truenos para la ocasión, que una cosa es un con dón y otra un con quien. ¡Por favor!, que esta pluma y la otra, sepa vuestra merced, de cajeros automáticos y otros sistemas menos cuánticos sabe lo que no hay, y un revolcón si se tercia la cuestión, pues donde fuere, pero… también buscando un sitio que debiere, y que no tenga tanta opinión. No déis por sentado que este tajo siempre tuvo cuidado, ¡os lo digo yo!, pero a ciencia cierta es en un sitio un poco apañado y otra muy diferente en el centro de la Monumental si para ello no ha sido preparada la función. ¿Os place?

  6. Tenía curiosidad por leer algo de este blog tan espumante en los últimos tiempos y con una temática tan atrayente. Para mi desilusión, me he encontrado un artículo con muy buenas intenciones (algunas partes me han arrebatado una tímida sonrisa), pero repleto de tópicos manidos y la poca profundidad que la citada autora también criticaba de la prensa tradicional. Que el tabú del sexo se debería romper, puede ser una hipótesis válida, pero no he encontrado el argumento que lo pueda verificar en este artículo.

    Es más, el mismo de Prada, del cual siento una profunda animadversión cultural y personal aunque recomiendo la lectura de Coños, tiene más profundidad en su disparatado artículo que en éste, por muy en desacuerdo que esté en su hipótesis disparatada.

    Eso sí, estoy muy de acuerdo en la reflexión final… Hay que follar más y quizá así se aclaren las ideas.
    Un placer.

    • Hola Rafael,

      Te acepto la crítica y te agradezco que te pases por aquí y que comentes. Es más, te invito a que visites otros de mis artículos esperando que no te quedas con este sabor de boca agridulce. Como te comenté en Twitter antes, Coños lo he leído, más por obligación que por otra cosa, porque detesto a De Prada, como he dejado claro en mi post. Respeto que te parezca que mi argumentación es floja, pero donde yo quería ir a parar es a lo siguiente: Nos escandaliza ver una pareja en la calle practicando sexo; nos reímos; hacemos un vídeo; tenemos tema para controversia en las redes sociales. ¿Eso es realmente tan escandaloso? Porque a mí me parece mucho peor -y te aseguro que lo he visto con mis propios ojos- ver cómo una pobre chiquilla nigeriana se ve en la obligación de mamársela a un guiri en un rincón de Las Ramblas por 5 euros. Ahí ni vídeo, ni risas, ni escándalo. Doble rasero. No he dicho nada de los medios. He hablado de la sociedad y de ese halo de sordidez y acomplejamiento que parece seguir envolviendo al sexo a pesar de estar en el siglo XXI. Un reflejo de ello es el artículo de De Prada. Insinuar que ver porno puede contribuir a convertirte en pedófilo es un insulto a la inteligencia de todos los que lo consumimos.

      Saludos cordiales.

  7. ¡¿Un artículo con la palabra follar en el titulo?! Hemos perdido el juicio y la cordura.

    Sexo y el atractivo social, y el sexo y la prohibición. El tabú y la vergüenza. ¿Está el sexo reservado para la intimidad? ¿Se ha dejado demasiado de lado la castidad y se ha convertido esto en el país de la inmoralidad?

    Supongo que dependiendo de con quién se hable las respuestas serán variopintas, entre libertinaje y amoral, entre pecadores e infierno, entre “frescas” y “putas”.

    Pero también está la otra cara, de los recatados y las recatadas, más celosos con su intimidad sexual. Parece que si no te unes a los chistes sexual (¿machistas?) de tus compañeros de trabajo, eres una frígida… (o no le pillas la gracia porque eres lesbiana).

    Ni tanto ni tan poco, me imagino. No sé.

    Buen artículo, eso sí. Como siempre, Carmiña mía.

    • Gracias Míriam. ?Que si se ha convertido esto en el país de la inmoralidad? Hombre, yo no sé en Galicia, pero aquí ya te digo yo que no vemos parejas dándole en plena calle todos los días. A mí lo que me molesta realmente es que nos escandalice eso y tengamos que hacer un vídeo para que circule por las redes, como borregos, pero luego ante una situación de violencia, ni vídeo, ni intervención ni nada. Sólo era un ejemplo. Nos queda mucho camino que recorrer para naturalizar el sexo. No puede ser que Facebook censure según qué imágenes si sale un pezón, pero no las de animales mutilados. Y que soplagaitas como De Prada vengan a decir que ver porno induce a la pedofília es para meterle un puro. Por donde él quiera.

  8. ¿Follar mucho, sí, dónde sea? ¡No, gracias! que uno tiene hijos pequeños y hay cosas que aún no me place que vean y menos en el metro o cualquier vía pública que les plazca ¿será por lugares, digamos, más tranquilos, con menos estres y más cómodos, como podrían ser -sus casas-?.
    Un abrazo Carmen.

    • Totalmente respetable, Frank. Yo tampoco defiendo el ponerse a follar como conejos en cualquier lado. Yo defiendo las mentes abiertas que no se rasgan las vestiduras con memeces y que, en cambio, con otras cosas mucho más perturbadoras no entonan ni un bostezo.

      Un abrazo, Frank.

  9. Estos chavales han cometido un error: atacar al monopolio del sexo, que corresponde a la religión. Al igual que otras manifestaciones heterodoxas, desafían los esquemas que tenemos todos los que somos hijos de nuestro dios (Nietzsche aún es el futuro). Por eso el escándalo y la excesiva importancia. Por eso las tonterías de De Prada con el porno.

    Es todo lo mismo. Bien enlazado, Carmen :)

    • Gracias Vince, a ver si te dejas caer más por estos lares que tus opiniones convergen con las mías y encima le pones a esto el nivel progre-cultureta que yo no tengo. Nietzsche? Y ese quien é?

  10. Estupendo, vivo y atrevido artículo (como siempre) Original manera de apelar a follar en el metro, especialmente en la línea de Liceu: esa parada me gusta porque es muy fácil colarse. Si encima tuviera que ser acompañado y acabar follando… Genial!!! Los atrevidos, los intrépidos, los desatados, los sin prejuicios y exhibicionistas: Ce sont les gens que j’aime!!! A los De Prada, Pérez Reverte, Sánchez Dragó y otros intelo/derechoides del cantón les recomendaría un curso sosegado de sexo. 1ª práctica con una muñeca hinchable bien roja que, al gozar, lo haga cantando la Internacional…

    • Jajajajaa!!! En el cambio de la línea roja a la lila en Universitat hay un ascensor escondido al final de un pasillo que no te digo yo que no valiese para un mete-saca rápido y apretaíto… Y mientras los de seguridad viendo prono gratis en sus cámaras… Si es que no vamos bien…¡No vamos bien!

  11. ¿y porque esa ventolera?

    ¿Envidia de la libertad, del arrojo, del despreocupamiento?
    ¿Ira contra la felicidad, el divertimento, la gamberrada, la procacion?
    ¿Molestia por tener que pensar como pronunciarme?

    Pues, que lo disfruten ¡que carajo!

    • El sexo es salud, es placer, es instinto y es vida. No entiendo tanta criminalización. ¡Ni que viéramos parejas dándole al tema cada día! A mí me da igual si se folla en público, en privado, bajo el agua o haciendo el pino. Hay cosas que me escandalizan, me abochornan y me causan mayor estupor.

      Gracias por tu comentario Enrique.

  12. El día que se considere que es mejor mostrar una teta en la tele (o en Facebook, Youtube…) que a un tipo reventándole la cabeza a otro con un bate, ese día la humanidad habrá dado un gran paso evolutivo.



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