02 feb

Samanta Villar y la nueva moda de las “malas madres”

Nunca me ha gustado su estilo de contar las cosas. Para mí, lo que hace Samanta Villar se resume básicamente en un concepto que me he sacado de la manga para la ocasión: antiperiodismo irresponsable. Y aunque me encantaría detenerme a destripar todos los insustanciales 21 días con los que ha banalizado aún más la parrilla televisiva en los últimos años -no se me quita de la cabeza ese programa en el que jugó a ser anoréxica para demostrar no sé qué, la muy inconsciente-, me voy a centrar en sus recientes y controvertidas declaraciones acerca de la maternidad.

Os pondré en antecedentes. Resulta que a Samanta Villar, cuyo leit motiv es aquello de que “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, se le ocurrió relatar en primera persona los nueve meses de su embarazo gemelar, parto incluido. Un embarazo que, como ella misma reconoce, tuvo lugar finalmente gracias a la donación de óvulos, luego de 4 años intentándolo sin éxito. Hasta aquí, todo más o menos correcto. Lo que ocurre es que la susodicha aprovechó la experiencia para escribir un libro -y me aventuro a imaginar el suculento anticipo que habrá recibido por él- con el que pretende, según dice, desmontar el mito de la maternidad idílica. Y claro, algunas de sus afirmaciones no están exentas de polémica, precisamente. “Un bebé destruye tu vida”, “Tuve hijos porque me dijeron que era todo maravilloso”, o “Tomé una decisión engañada” son una muestra de los titulares que acompañan a la promoción de su Madre hay más que una

Y yo me pregunto: ¿Pero en qué mundo vivías tú antes de parir, alma de cántaro?

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25 ago

‘No’ es ‘no’

Cuando me enteré de que los presuntos -y digo “presuntos” como una cortesía al derecho penal nada más- violadores de San Fermín habían estado alardeando de su hazaña en un grupito de Whatsapp, no pude reprimir el instinto de opinar en público. Ese instinto, que con el único género que tenía algo que ver era con el humano, nació de mis tripas y brotó con fuerza hacia arriba, en dirección a mi garganta, hasta que salió disparado en forma de bilis. Así que me conecté a Facebook y, con los dedos llenos de rabia, escribí: “¿Y qué, machotes, cuando estéis en la cárcel y un puñado de convictos chungos os pongan en fila y os rompan el culo en seco, también se lo vais a contar a vuestros amiguetes de La Manada?”. Un análisis un pelín primario, ya lo sé. Pero, ¿qué otra cosa, sino escupir mi deseo de que les pagaran con la misma moneda a esos despreciables engendros medievales, podía hacer? Al fin y al cabo, es lo normal en situaciones como esta.

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23 jul

Messi, panem et circenses

Vaya, vaya. Así que la Fiscalía declara a Messi culpable de defraudar más de 4 millones de euros a la Hacienda Pública durante los ejercicios de 2007, 2008 y 2009, y al Barça no se le ocurre  idea más delirante que pedir a la afición que se solidarice con el jugador. Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo en el país de la picaresca, resulta que el defraudador no sólo se va de rositas con una pena de cárcel de risa y que por supuesto no cumplirá, sino que encima, parece que hay que darle un premio de consolación, al pobrecico.

Claro. Es que es Messi. Y Messi somos todos.

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27 abr

Follen, amigos, follen

En esto que abro el Facebook y veo que un conocido me ha etiquetado en un vídeo.

En esto que me da por leer el titular, que reza, “Una pareja pillada practicando sexo en el metro de Barcelona” y me pica la curiosidad. Porque reconozcámoslo; es oír la palabra sexo y empezarle a uno a picarle todo.

En esto que le doy al Play, y a pesar de la pésima calidad del vídeo que algún curioso ha tenido a bien hacer con su móvil -por cierto, señor curioso, si me estás leyendo, la próxima vez, el vídeo en horizontal. Gracias-, me encuentro con una pareja que está ahí dándole al bombeo en pleno andén de la estación de Liceo. Sin escrúpulos. Sin vergüenza alguna. Sin que parezcan ser conscientes de que hay docenas de personas observándolos. Haciéndoles fotos. Riéndose, los muy cretinos. Como si el sexo provocase hilaridad. Como si a todos esos meapilas que se sonrojan mientras tuercen una decorosa sonrisa de soslayo no se les hubiera puesto dura al ver la escena. Y encima en directo. Sin tener que pagar un duro por un asiento en primera fila en la sucia cabina de algún Peep Show de barrio. Sin que su mierda de ADSL les joda la última peli porno de Orgasmatrix.com a mitad de la paja.

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08 abr

Una conversación en la pescadería

-¿Cómo te limpio la lubina, nena?

-Pues no sé, tú eres la experta. Es para hacerla a la plancha.

-Entonces te la corto a filetitos y te dejo las escamas para que no se te quede pegada a la sartén, ¿eh, reina?

-Tú sí que sabes, Mariví.

-Hija, qué remedio. Son muchos años en el oficio.

-Y qué oficio tan complicado, ¿verdad?

-¿Cuál? ¿El de pescadera? ¡Que va a ser complicado ni complicado! Complicado es gobernar un país; esto sólo es práctica.

-No estoy muy de acuerdo, Mariví. Mira cómo estás eviscerando a ese pobre pez, con más precisión que un cirujano. Ya le gustaría a Rajoy ser la mitad de diestro que tú.

-Uy, a ése ni me lo mentes. Que últimamente me tiene de un contento…

-A ti y a media España.

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