27 Abr

Follen, amigos, follen

En esto que abro el Facebook y veo que un conocido me ha etiquetado en un vídeo.

En esto que me da por leer el titular, que reza, “Una pareja pillada practicando sexo en el metro de Barcelona” y me pica la curiosidad. Porque reconozcámoslo; es oír la palabra sexo y empezarle a uno a picarle todo.

En esto que le doy al Play, y a pesar de la pésima calidad del vídeo que algún curioso ha tenido a bien hacer con su móvil -por cierto, señor curioso, si me estás leyendo, la próxima vez, el vídeo en horizontal. Gracias-, me encuentro con una pareja que está ahí dándole al bombeo en pleno andén de la estación de Liceo. Sin escrúpulos. Sin vergüenza alguna. Sin que parezcan ser conscientes de que hay docenas de personas observándolos. Haciéndoles fotos. Riéndose, los muy cretinos. Como si el sexo provocase hilaridad. Como si a todos esos meapilas que se sonrojan mientras tuercen una decorosa sonrisa de soslayo no se les hubiera puesto dura al ver la escena. Y encima en directo. Sin tener que pagar un duro por un asiento en primera fila en la sucia cabina de algún Peep Show de barrio. Sin que su mierda de ADSL les joda la última peli porno de Orgasmatrix.com a mitad de la paja.

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12 Abr

Sherlock Holmes y el enigmático caso de las nuevas elecciones

-¡Ya voy! ¡Ya voy! ¡Válgame el cielo, Holmes! Si sigue aporreando la puerta de esa manera, va a conseguir echarla abajo.

Watson abrió la puerta del 221B de Baker Street y se topó con un Sherlock jadeante y de tez sonrosada.

-¿Ha vuelto a olvidar las llaves Holmes? -inquirió Watson con un dejo de impaciencia en la voz.

-No haga… preguntas…. impertinentes… Watson -contestó Sherlock con la voz entrecortada, mientras se sacaba su invernal abrigo de franela y lo colgaba del perchero que la señora Hudson, la casera, había acomodado convenientemente en el recibidor. -He llamado a la puerta, ergo no llevo las llaves encima. La propia lógica responde a su cuestión -añadió algo más calmado. Subió con presteza las escaleras de dos en dos hacia la sala de estar y se dejó caer exhausto sobre el mullido sillón Chesterfield de piel.

-¡¿Es que no piensa venir?! -chilló exasperado a los pocos segundos.

Escuchó los gruñidos ininteligibles de Watson y sus pasos arrastrándose peldaño a peldaño, y sonrió para sí.

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08 Abr

Una conversación en la pescadería

-¿Cómo te limpio la lubina, nena?

-Pues no sé, tú eres la experta. Es para hacerla a la plancha.

-Entonces te la corto a filetitos y te dejo las escamas para que no se te quede pegada a la sartén, ¿eh, reina?

-Tú sí que sabes, Mariví.

-Hija, qué remedio. Son muchos años en el oficio.

-Y qué oficio tan complicado, ¿verdad?

-¿Cuál? ¿El de pescadera? ¡Que va a ser complicado ni complicado! Complicado es gobernar un país; esto sólo es práctica.

-No estoy muy de acuerdo, Mariví. Mira cómo estás eviscerando a ese pobre pez, con más precisión que un cirujano. Ya le gustaría a Rajoy ser la mitad de diestro que tú.

-Uy, a ése ni me lo mentes. Que últimamente me tiene de un contento…

-A ti y a media España.

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18 Mar

Con dos cojones

N punto E punto es una alumna de la academia privada CTO Medicina de Barcelona. Como cada jueves, N punto E punto ha asistido a su clase de Dermatología con el profesor A punto B punto D punto, residente de dicha especialidad en el Hospital Clínico, se ha sentado en un pupitre en segunda fila y ha abierto su libreta de apuntes.

-Hoy vamos a comparar dos tipos de glándulas, y para ello, os he preparado un interesantísimo ejercicio mnemotécnico -ha dicho el profesor. Qué bien, esto promete, ha pensado N punto E punto, acusando el hartazgo de los interminables e insípidos Power Points tan habituales en su carrera. Sin embargo, algo en la presentación la ha molestado profundamente, y se ha visto en la obligación ciudadana de compartirlo a tiempo real en todas sus redes sociales.

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11 Mar

Lecciones básicas de periodismo

A ver, chavalería. El periodismo no funciona así. Uno no se despierta de repente un día con un sobre anónimo bajo su puerta lleno de fotos comprometidas y una notita hecha de patchwork que diga “¿A que no hay güebos de publicarlo?”. Eso queda cojonudo en las pelis americanas candidatas a no sé cuántos Oscars, pero la realidad es que la mayoría de las noticias que copan las portadas de nuestros periódicos tardan en gestarse lo mismo que un codillo al horno.

Pero imaginémonos por un momento que sí. Pongamos, por decir algo, que a un periodista x, algún Garganta Profunda x le soplara algo así como, no sé, me lo invento, que los reyes son amiguitos de uno de los mayores beneficiarios de las tarjetas Black. Por poner un ejemplo.

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