30 nov

Decálogo del (im)perfecto escritor frustrado

1. Un buen escritor frustrado nunca explica sus proyectos a nadie, porque sabe que la historia de la literatura reciente está llena de buenas ideas convertidas en pésimos best-sellers como resultado de una lengua muy larga y fatídicamente destensada por el alcohol.

2. Nunca reconoce que esos proyectos de los que no habla siempre están a medias. Afirmar que no es capaz de acabar una historia sería igual que capitular en la guerra.

3. El escritor frustrado se considera a sí mismo un postmoderno que detesta la modernidad. Por eso, mientras el resto de escritores menos frustrados escriben en sus tablets, él se resiste a abandonar su vieja Moleskine arrugada y esa estilográfica sin tinta que le regalaron hace veinte años.

4. Es un fascista de la literatura. Si no has leído a Tolstoi, Céline, Proust o Dos Passos, te mereces que te lleven derechito al cadalso.

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